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La Organización de Naciones Unidas, ONU, fue creada tras la Segunda Guerra Mundial por las potencias vencedoras, buscando mantener la Paz, fomentar el diálogo entre las naciones, ayudar en el desarrollo económico y social, buscando la colaboración y entendimiento entre los Estados.
Son muchas las Organizaciones creadas por la ONU para promover estos principios, estando sus discursos impregnados de intensidad democrática, convirtiéndose en garantes de la libertad y justicia universal.
Pero, ¿son todos sus miembros Estados democráticos? Esa es la gran pregunta que surge, al analizar los sistemas políticos vigentes en los países que la conforman.
Componen la ONU, estados semidemocráticos, muchos de ellos corruptos, también teocracias y dictaduras, más las democracias del llamado Primer Mundo. Las auténticas democracias, es decir sistemas políticos basados en la libertad personal, libre elección política, e independencia de los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) son minoría frente a naciones que se titulan democracias, pero que enmascaran otra realidad. Hay quienes justifican esta situación, aduciendo que los sistemas políticos deben estar adaptados a sus culturas, debiendo olvidar el occidentecentrismo. Pero ¿se respetan los derechos humanos en esas naciones? ¿existe una libertad individual auténtica? ¿se favorece los derechos de los trabajadores tal y como ocurre en Europa? Esa es la contestación a esas objeciones.
La ONU es el instrumento de las potencias vencedoras, USA y Rusia, más China y los acólitos Francia y Reino Unido, para diseñar el orden mundial, imponer sus intereses, negociar sus campos de acción, siendo lo demás mera entelequia. Eso sí, al menos sirve para discutir cuestiones que en otra situación generarían tensiones bélicas. Sirve además para paliar las injusticias provocadas por los tiranos de turno, y la situación de explotación e injusticia social, léase hambrunas o epidemias sin respuesta del Estado afectado, e intentos de ayuda al desarrollo, cuya labor es insuficiente mientras no cambie el orden impuesto. En lo demás actúa inicialmente con buenas intenciones, pero se amilana cuando hay que intervenir, recuérdese el caso de Ruanda.
Luego, cuando la ONU hace alguna consideración de índole democrático, ha de entenderse como una proposición ideal, ajena a la realidad de la mayoría de sus miembros, pues antes deben empezar por dar ejemplo.
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