En tránsito
Eduardo Jordá
Trincheras
Después de las estresantes y pantagruélicas vacaciones navideñas volvemos con bríos renovados. Por los cataplines: aparte de luchar con resacas y digestiones, hemos estado agobiados por los sucesos de Venezuela -y sus probables secuelas de México, Groenlandia, Cuba, Colombia y lo que cuelgue- y apenas nos ha sobrado tiempo después de tragarnos los cienes de artículos sobre tan distópica situación. Una vez analizados y digeridos a base de bicarbonato esos sesudos análisis, no vemos ningún resquicio por dónde meter la cuchara para dar nuestra indocumentada opinión. Así que, tras una larga tormenta de ideas hemos decidido volver a nuestro ámbito de conocimiento: el cañillo de la Puerta Purchena, los manzanillos del Paseo, el Kiosco de la Música (Palacio de los Pitos para los castizos) y los problemas de la Renfe. A esos temas se añaden hoy día los parterres y demás equipamientos de la nueva organización del Paseo. Al fin y al cabo esos eran los únicos temas que les permitían tocar a los plumillas en la época de Franco. Y como hoy día, las derechas de España han llegado a la conclusión de que vivimos en una dictadura llamada “sanchismo”, mejor nos tentamos la ropa y nos dedicarnos a la crítica municipal, en contra de nuestra acendrada afición por la temática internacional.
Dentro de poco más de un año tendremos elecciones municipales, si para entonces no nombra a los alcaldes Trump o su delegado español. Igual que Franco nombraba a los gobernadores civiles, y éstos a todos los alcaldes de su provincia. Por si se mantienen las elecciones como estos últimos cuarenta y siete años, tenemos un “canutazo” sobre dos posibles candidatos: el presidente de turno de ASHAL y el propietario de la cantera suministradora del maravilloso pavimento de todas las calles del centro que se reforman desde hace años. Ambos son definitivos para la imagen de la nueva Almería que nos están montando. El hostelero porque está marcando las reparticiones del espacio público. Por ejemplo inmediato, los parterres del Paseo se van a reducir para que quepan más veladores, sillas y sombrillas. No cabe duda de que la gastronomía es una seña de identidad almeriense. Piénsese en que hemos sido Capital Gastronómica de España, en la extensión internacional de Sabores Almería y en el número de estrellas Michelín en dos capitales andaluzas cercanas: Jaén 4 – Almería 0. Y Zamora de portero.
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