Utopías posibles
Pensamiento crítico en tiempos de guerra
Cosas que se oyen: ¿qué es eso del pensamiento crítico? Yo he estudiado literatura, él ha estudiado química, la otra profe ha estudiado física y aquella matemáticas, el de música se pasó media vida en el conservatorio y al de educación física solo le interesaba el deporte. ¿Y ahora se nos dice que debemos enseñar pensamiento crítico? ¿eso cómo se hace? Esto son las típicas cosas que es mejor no hacer caso. Cosas de «wokes», «profeguays» y perroflautas de despacho que jamás han pisado un aula.
Más cosas que se oyen: ¿para qué sirven la filosofía, la historia o las artes? El beneficio económico que da eso es mínimo. Si queremos ser competitivos, lo que tenemos que tener son científicos, ingenieros, gente que genere riqueza. La lengua la toleramos (no del todo) porque al menos sirve para entender lo que se lee en cualquier materia, para expresarse por escrito y hablar mejor. Lo demás es claramente sustituible.
Y algunas más: la paz armada (previa a la primera mundial) sucedió hace mucho; la distinción entre deontologismo (basado en normas morales) y utilitarismo (basado en el interés y la utilidad práctica) está más que superada desde que el neoliberalismo triunfó; la canción protesta es propia de cuatro hippies trasnochados, igual que el expresionismo en pintura; el mundo es como es y nadie lo va a cambiar; el discurso «medio pan y un libro», por el que García Lorca defendía que la cultura y el conocimiento son tan importantes como el alimento fue importantísimo en su día, pero ha pasado un siglo ya de eso…
Así, querido padre, querida madre, querido profesor, querida profesora, es como llegamos a un momento histórico previo a una posible guerra mundial, un momento en que el orden internacional basado en normas se ha roto, un momento en que el sufrimiento causado por el neoliberalismo y el libre mercado se multiplican a cada minuto, la destrucción se retransmite en tiempo real mientras no somos capaces de ver más allá del último Iphone o la nueva serie de Netflix, los fascismos campan a sus anchas porque saben que ya han ganado, colonizando las mentes. Las guerras mundiales provocaron un hondo cuestionamiento de nuestros valores, llegando a afirmar que la revolución francesa es la abuela de la bomba atómica. Sabemos lo que no nos está funcionando. Cambiar, cuestionar, pensar críticamente y posicionarse desde la dignidad, la justicia y la libertad, son ahora cuestión de supervivencia.
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