LUCES Y RAZONES
Antonio Montero Alcaide
Robótica desalmada
La robótica, aliada con la inteligencia artificial, acerca la ciencia ficción a la realidad cotidiana y va bastante más allá de los automatismos. Esto es, se reúnen la ingeniería, en sus diversas aplicaciones, y las ciencias de la computación, junto a la casi prodigiosa inteligencia artificial, para dar forma a aparatos robotizados, a veces con forma de androides, capaces de ejecutar y resolver tareas que a los humanos ocuparían no solo con más fatiga y extenuación, sino con sesudas y detenidas resoluciones del entendimiento que un robot que se precie despacha sin necesidad de sosiego y con facilidad hasta pasmosa. Sin embargo, aun con los asombrosos avances robóticos, todavía no ha podido incorporarse -cabe pensar que no podrá hacerse nunca- un alma genuina a las tripas tecnológicas de un autómata con raciocinio artificial. Téngase el alma, así, en su laica naturaleza de principio que da fin y organiza el dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida, como prescribe el Diccionario, además de la sustancia espiritual e inmortal que, según algunas religiones y culturas, es propia de los seres humanos. Los sentimientos, entonces, no pueden reducirse a memes creativos, ni a algoritmos emocionales, y derivan de las disposiciones del alma. Razón por la que puede atribuirse un carácter desalmado a la robótica, mas no por cruel o malvadamente inhumana, sino por falta de conciencia y privada de espíritu.
También te puede interesar
LUCES Y RAZONES
Antonio Montero Alcaide
Robótica desalmada
La esquina
José Aguilar
Sísifo revive en la izquierda radical
En tránsito
Eduardo Jordá
Humor
Ciavieja
Nos salva lo público