Ciavieja
Y Moreno Bonilla pasó de largo
Una noticia escondida en el interior de los periódicos nos ha recordado nuestra infancia, cosa muy de agradecer porque nos trae recuerdos entrañables y, como consecuencia, indica que todavía no hemos perdido del todo la memoria. Se trata de la “recuperación” del sarampión, una enfermedad que, en nuestros tiempos, pasábamos casi todos en la niñez y que llevaba ya varios años erradicada gracias a la vacunación casi universal. El “casi” es cada vez menos casi por culpa de los graciosos antivacunas, unos gilipollas para decirlo técnicamente, que han conseguido que vuelva el sarampión. Con todas las posibles secuelas que trae esta enfermedad.
Es una más de las consecuencias de los negacionismos, no solo para la salud, sino para la economía. Es una ruina para el erario, es decir para todos los contribuyentes, lo que cuesta curar las epidemias o las múltiples enfermedades y las catástrofes climáticas relacionadas con la contaminación. Y encima subvencionan el carbón y el petróleo. Ruina, lo mires por donde lo mires. Por no hablar de las deforestaciones monstruosas en países en vías de desarrollo para montar monocultivos que arruinan el territorio, a los habitantes y al clima.
Bueno, pues con todo eso, la auténtica ruina, según el señor Garamendi, es la “brutal” subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) del inconsciente y populista Gobierno de España en contubernio con los sindicatos, que no piensan más que en hacerse ricos sin dar un palo al agua. Tiene razón Garamendi: a quién se le ocurre, con la ruina que sufren las empresas españolas, subirles a los trabajadores más pobres 37 eurazos al mes, nada menos que un 3,1 %. Compárese con las pérdidas seculares de las empresas españolas: muchas de ellas apenas llegan a aumentar en dos dígitos el porcentaje de sus beneficios anuales. Y es que la economía española va de puto culo, como puede verse porque España apenas crece el doble que la media de la zona euro. En 2025 solo hemos crecido varias veces más que Italia, Francia o Alemania. O por la disminución del porcentaje de deuda pública sobre el PIB. Con esta ruina ¿cómo se nos ocurre subir el SMI un 3,1 %? Algunos demagogos dirán que es poco, porque la inflación en 2025 ha sido del 2,7 %. Es decir, que los curritos se van a llevar un 0,4 % más de euros que el año pasado. Esto es fomentar el consumo irresponsable, el libertinaje y el despilfarro. ¡Nos van a llevar a la ruina!
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