El siguiente paso

29 de enero 2026 - 03:06

La agricultura protegida se ha desarrollado a partir de una secuencia de innovaciones eficaces y de rápida adopción. La combinación de suelo enarenado más invernadero tipo Almería, o solar, continúa siendo la opción preferida por la mayoría de las explotaciones. A esta base se sumaron la plasticultura, riego por goteo y fertirrigación, injertos, mejora genética, lucha integrada y control biológico. En este recorrido, la mejora genética ha sido, y seguirá siendo, una de las palancas tecnológicas más determinantes para el avance del sector.

En los últimos años, programas como el Kit Digital han propiciado la incorporación de ciertos sensores. Esta tendencia representa la puerta de entrada hacia la digitalización de los invernaderos. Sin embargo, pese la existencia de explotaciones altamente tecnificadas, el panorama general revela una carencia notable de sensores y actuadores.

Dentro de este proceso acumulativo de mejoras, existe un ámbito que ha quedado rezagado: el control climático de los invernaderos. Conviene matizar que avanzar en esta dirección no implica, al menos por ahora, incorporar sistemas sofisticados y costosos, capaces de regular de manera muy precisa y predictiva todos los parámetros microclimáticos. No obstante, su interés es creciente si consideramos el impacto que las condiciones ambientales ejercen tanto sobre el cultivo como sobre la eficacia del control biológico y el bienestar de la fauna auxiliar.

En la mayoría de los invernaderos, el manejo de las ventanas continúa realizándose de forma manual. El siguiente paso no radica en convertir nuestros invernaderos en instalaciones de alta tecnología, sino en introducir automatizaciones sencillas, orientadas principalmente a la gestión de la ventilación natural. Un controlador climático básico, capaz de abrir y cerrar ventanas en función de consignas de temperatura, humedad, intervalos horarios, o condiciones exteriores como viento o lluvia, puede marcar una diferencia sustancial. Se trata de dispositivos accesibles, fiables y de aprendizaje rápido, que permiten mantener condiciones ambientales más estables y reducir tanto la carga de trabajo como el estrés operativo del agricultor.

Si el riego por goteo marcó un antes y un después, y el control biológico cambió nuestra forma de entender la sanidad vegetal, es probable que el momento actual corresponda al control climático en su forma más simple.

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