Hoteles sostenibles

Presentación de Cajamar y CEHAT en Fitur
Presentación de Cajamar y CEHAT en Fitur / El Conciso

05 de febrero 2026 - 12:36

Hace apenas unos días, Cajamar y CEHAT presentaron en FITUR la tercera edición de sus indicadores de la sostenibilidad de los hoteles españoles. Circunstancia que me da pie para reflexionar un poco sobre el turismo, las bases en las que se asienta y su futuro.

La metodología del informe es relativamente sencilla. Se trata de una recopilación de series de indicadores que nos permiten evaluar el desempeño de los hoteles (en ocasiones de hoteles y restauración) en los tres ejes principales que definen la sostenibilidad: el económico, el social y el medioambiental.

Con todo, la observación de nuestra batería nos permite hacernos una idea de las tendencias de fondo en cada uno de los ejes. Y también nos posibilita constatar cómo la pandemia de covid fue un elemento terriblemente disruptor para los hoteles. Recordemos que los confinamientos interrumpieron el tráfico de turistas y obligaron al cierre durante meses. Luego, las diferentes políticas nacionales al respecto mantuvieron limitaciones al libre movimiento de pasajeros hasta 2023, por lo que hasta ese año no se recuperó la absoluta normalidad.

La mirada de largo plazo nos permite descubrir que los hoteles están haciendo un importante trabajo en la mejora de la sostenibilidad medioambiental. Las emisiones de gases de efecto invernadero se han reducido a un ritmo medio anual del 2,3 % desde 2008, el consumo de energía y el de agua también lo han hecho. Solo en el indicador que utilizamos para aproximar el consumo de territorio podemos hablar de una tendencia desfavorable, aunque el ritmo de empeoramiento es muy inferior al del crecimiento de los viajeros alojados y las pernoctaciones.

La evolución favorable de las emisiones y del consumo de energía tienen un importante refuerzo en 2022, coincidiendo con el shock inflacionario que se vivió a la salida de la pandemia, con especial incidencia en la energía. Probablemente, el aumento de la factura energética contribuyó a la búsqueda de soluciones que aliviaran el incremento de coste. Y esto es una noticia relevante, porque la mejora de la sostenibilidad medioambiental tiene reflejo directo en la cuenta de explotación de las empresas hoteleras. La búsqueda de la eficiencia en el uso de los recursos puede terminar contribuyendo a que el sector mejore sus ratios de sostenibilidad y rentabilidad al mismo tiempo. Aunque también es cierto que, si no se producen nuevos shocks, la necesidad de una mayor eficiencia en el uso de la energía y otros recursos naturales no será tan acuciante. El tiempo y los indicadores nos lo dirán.

El eje económico tiene el mayor porcentaje de indicadores favorables a corto plazo. El buen momento que está viviendo el sector con tres récords continuados en el número de pernoctaciones anuales (incluido 2025) y en el precio de las habitaciones, le ha permitido reducir de forma acelerada el endeudamiento extraordinario al que debió hacer frente a causa de la pandemia. El saldo de crédito bancario concedido a la hostelería se situó en 2024 por debajo del que había en 2014. En paralelo, la parte de ese crédito entrado en dudoso se encuentra en clara regresión y ya se sitúa por debajo del que se cuantificaba en 2019.

La rentabilidad económica medida sobre el activo neto ha logrado repuntar desde los valores profundamente negativos de 2020 (cercanos al -4 %) hasta el 6,9 % de 2023. Obviamente han contribuido a ello el crecimiento de los ingresos, impulsada por pernoctaciones y precios, pero también por las mejoras en la eficiencia tanto por el lado de los costes, como por el incremento del nivel de ocupación. De cara a los próximos años, no parece que vayamos a asistir a grandes incrementos de la demanda o a un aumento significativo de los precios, por lo que tendrá que ser el lado de los costes (y la eficiencia) el que marque el rumbo.

A este respecto hay que ser optimistas, porque gran parte de la inversión llevada a cabo en los últimos ejercicios ha ido destinada a inversiones relacionadas precisamente con el ahorro energético o del agua y en la mejora de la calidad media de la oferta.

Finalmente, en lo que respecta al eje social, vemos como tras el estallido de la pandemia, algunos de los indicadores han evolucionado de manera desfavorable. No obstante, los niveles de empleo se han recuperado rápidamente, encontrándose y la temporalidad se ha reducido de forma más drástica que en el conjunto de la economía. Pero el peso de los salarios de la hostelería en el conjunto de las rentas del trabajo no lo ha hecho (al menos a la altura de 2022).

Esto tiene un reflejo directo en el gap salarial por trabajador equivalente a tiempo completo, que tras varios años favorable al sector, ahora se encuentra en el lado contrario del eje. La influencia en la inflación y el indicador de saturación también se han comportado de forma poco favorable. El primero, por el fuerte incremento de los precios hoteleros y el segundo, por el aumento de la demanda. Pero el crecimiento del indicador se está produciendo más lentamente que el propio incremento de las noches vendidas.

Es esperable que el gap salarial se reduzca rápidamente en años venideros y la influencia de los precios hoteleros sobre la inflación ya está perdiendo velocidad de crucero, por lo que seguramente los resultados del próximo informe en este eje serán mejores.

En resumen, el sector hotelero presenta hoy más luces que sombras en su desempeño medioambiental y económico y presenta resultados menos favorables en el ámbito social. En 2026 volveremos a realizar este ejercicio y veremos si el camino hacia la sostenibilidad sigue avanzando o si se han producido tropiezos en él.

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