España en Huelva

05 de febrero 2026 - 03:09

He perdido la paz, me he olvidado de la dicha; me dije: <>. Recordad mi aflicción y mi vida errante. Es ajenjo y veneno. No dejo de pensar en ello, estoy desolado. Hay algo que traigo en la memoria, por eso esperaré”. Libro de Las Lamentaciones 3, 17-26. Fragmento de la primera lectura en el funeral por las víctimas de la tragedia del accidente ferroviario de Adamuz, oficiado en el Palacio de los Deportes Carolina Marin de Huelva, convertido en templo. Huelva, Córdoba, Sevilla, Madrid; toda España se funde en un abrazo con las víctimas y los heridos. Con sus familias. Grandioso el ejemplo que dan los familiares de quienes han perdido la vida de forma tan cruel. Gracias a ellos España se reencuentra y nos recuerda lo mejor de sí misma. En representación de todos ellos tomo la palabra Liliana Sáenz de la Torre. Impecable su mensaje. Vital. Palabras llenas de amor y dignidad. “Majestades, excelentísimas autoridades civiles y eclesiásticas que nos acompañáis. Hoy, cuando el vendaval que recorre nuestro interior parece intentar calmarse, queremos empezar estas palabras dando las gracias. En primer lugar, gracias a nuestra diócesis por este funeral. El único funeral que cabía en esta despedida. Pues la única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino, bajo la mirada de su madre en su advocación cinteña”. El jueves 29 de enero queda guardado por la cronología de nuestra historia. En el programa ‘En Libertad’ que dirige Jano García en el canal de YouTube ViOne, Gabriel Albiac hablo de la esfera de lo sagrado y la condición humana. El ser humano conoce el hecho incontestable de su muerte. Una reflexión que no debemos perdernos. “La muerte nos está vetada. Eso que decía maravillosamente Epicuro, cuando yo no, ella. Cuando ella no, yo”. Necesitamos pensar sobre la naturaleza y la condición humana. En el menaje que compartieron las familias a través de la voz de Liliana encontramos estas palabras: “Si no puedes curar, alivia. Si no puedes aliviar, consuela. Si no puedes consolar, acompaña…Hay que ser grandes como personas, para poder ser grandes como servidores públicos…Porque ellos no solo son los 45 del tren, ellos eran parte de una sociedad tan polarizada, que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos estamos dando cuenta”.

stats