Ciudadano A
Iván Gómez
Un fracaso institucional
Después de décadas de abandono y deterioro, el Ayuntamiento ha conseguido recuperar para todos los almerienses el viejo cine ‘Katiuska’, para convertirlo en el ‘Centro de Innovación Katiuska’. Un edificio que renace con el objetivo de ser el enlace urbano que conecte culturalmente el Casco Histórico-Almedina, el Centro Ciudad y la Chanca-Pescadería, tal como se contempla en el Proyecto CAMINA, una iniciativa municipal almeriense que, por su interés, fue elegida por la Unión Europea para recibir una asignación de fondos comunitarios. Este proyecto es mucho más que la rehabilitación de una parte importante de nuestro patrimonio urbano; es la materialización de un compromiso con nuestra memoria, con nuestros barrios y con el futuro de Almería. Para ello hemos llevado a cabo una inversión de más de 1,2 millones de euros de fondos europeos con los que no hemos querido borrar su pasado, sino potenciarlo, recuperando elementos perdidos y respetando su alma original. El ‘Katiuska’ no será un espacio expositivo al uso. Nace como un centro de innovación cultural, de experimentación y encuentro. Su programación, coordinada por la empresa Crash Music, se articula en torno a una premisa poderosa: ‘Nadie ama lo que no conoce’. Y para ello se han diseñado cuatro ciclos de actuaciones: ‘La Chanca: relato y retrato’, un taller de memoria viva donde los vecinos serán los protagonistas de la historia; ‘Escena Katiuska’, que romperá la cuarta pared para llenar cada rincón de teatro, poesía y ficción sonora, ‘Katiuska conecta’, un hub que acercará a ilustradores, cineastas, músicos y artistas circenses, y el ‘Proyecto Vivero Katiuska’, una incubadora de talento local con mentorías y un concurso que proyectará a nuestros creadores. Y es que la recuperación del Katiuska es también un reflejo de la Almería que queremos construir: una ciudad que está aprendiendo a valorar su patrimonio no ya como una memoria física y estática, sino como una pantalla dinámica sobre la que proyectar dinamismo cultural, ilusión, emoción y talento almeriense. Pero los edificios, por sí solos, no cobran vida; son las personas quienes los llenan de sentido. Por eso invito desde aquí a todos los almerienses a acercarse al ‘Centro de Innovación Katiuska’. Entre todos, sabremos escribir las mejores historias para el futuro de nuestro corazón histórico. Seguimos trabajando.
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