Crónicas levantiscas
Juan M. Marqués Perales
La paradoja de Montejaque
Andalucía ha consolidado el turismo como su principal motor económico con la llegada de 37,9 millones de visitantes y un incremento de los ingresos de un 8,4% para alcanzar los 26.938 millones de euros. La comunidad lidera la creación de empleo turístico en España, con cifra récord de trabajadores y la mayor tasa de crecimiento de la serie histórica (482.000 ocupados). Buenos tiempos para un modelo turístico maduro y sostenible en todas sus vertientes con una marca cada vez más sólida en los mercados emisores. De ahí que todas las provincias andaluzas recibieron durante 2025 más turistas que en el ejercicio anterior, todas menos una, la de Almería.
La provincia almeriense fue la que menos creció en 2024 y la única que no ha conseguido aumentar la cifra de visitantes en 2025, retrocediendo un punto frente al incremento generalizado en la comunidad, con una media del 5,2% que en el caso de Málaga alcanzó el 7,6%. El déficit de comunicaciones ferroviarias, con un tren convencional que entró en vía muerta hace ya tiempo a la espera de una alta velocidad que todavía no llega, unido a la limitada oferta de vuelos a destinos dentro y fuera de España, son un freno importante que lastra al turismo y lo descuelga de la senda del crecimiento en el que se ha embarcado en el resto de la región. Pero no solo el transporte está frenando al sector andaluz de referencia, también condiciona unas políticas de promoción que deben adaptarse al nuevo ecosistema turístico y su revolución tecnológica y un problema estructural que arrastra desde el mismo momento en el que se concibieron los viajes de sol y playa. A pesar de los intentos para diversificar y desconcentrar la oferta de la industria turística, Almería sufre de lleno las consecuencias de una concentración que este año ha sido mayor incluso a la que se daba hace dos décadas. Si en 2004 o 2005, ejercicios en los que se alcanzó la mayor cifra de viajeros (2.934.821 y 2.781.734), un 45% de los visitantes llegaron en el tercer trimestre que se corresponde con el periodo estival, en 2025 se ha incrementado esta estacionalidad hasta un 46,3%. No hay nada más que darse una vuelta por el aeropuerto fantasma durante la temporada de invierno.
Almería rozaba en 2004 la barrera de los tres millones de turistas y en el último año se ha quedado en 2,6, casi 28.000 menos que en el ejercicio anterior. Es el momento de repensar el modelo turístico de la provincia y reconducir la marca Costa de Almería para volver a ganar peso y cuota en los mercados emisores.
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