EDITORIAL
¿Europa se despierta?
Hace un año, con el presidente Donald Trump todavía estrenándose en la Casa Blanca, la Conferencia de Seguridad de Múnich dibujó la profunda crisis de identidad por la que atravesaba Europa. En aquella ocasión el vicepresidente J.D. Vance, en una áspera intervención, dejó claro que Estados Unidos había dejado de ser el garante de la seguridad del continente y que el vínculo trasatlántico que había ordenado el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial estaba roto. Este año la misma conferencia ha servido para ver que Europa está dispuesta a afrontar el nuevo orden internacional jugando su propio papel al margen de los Estados Unidos. Parece como si la crisis de Groenlandia en la que Trump no dudó en amenazar con utilizar la fuerza contra un país europeo, Dinamarca, hubiera actuado como despertador de una conciencia que estaba adormecida. En Múnich se ha puesto de relieve que Europa tiene que avanzar hacia una nueva arquitectura de seguridad propia y que, aunque Trump terminará pasando, la relación trasatlántica nunca volverá en los términos en los que estaba planteada. Europa ha tomado conciencia de que es su propia unidad lo único que puede dotarla del músculo suficiente para afrontar estos retos. Aunque ello suponga que las instituciones de la Unión Europea abandonen los requisitos de unanimidad que hasta ahora la han frenado y construya su futuro a una doble velocidad. Lo trascedente es que el núcleo duro de la UE, en el que España tiene un papel que asumir, tenga claro los principios que deben actuar como el motor de la nueva situación. Europa junta es una potencia con 450 millones de habitantes, con una economía fuerte que tiene que aumentar su competitividad y que está preparada para dar un salto tecnológico. La unidad también la sitúa como uno de los principales conglomerados militares del mundo capaz de hacer frente a cualquier situación. El futuro de Europa, su propia supervivencia, pasa por hacerse fuerte y esa fortaleza solo se la dará su propia unidad.
También te puede interesar
EDITORIAL
¿Europa se despierta?
EDITORIAL
Estabilidad patronal
EDITORIAL
El grito del campo
EDITORIAL
La vuelta del AVE
Lo último
La alfombra roja de Sánchez
El parqué
Disparidad en los mercados
Desconcierto político mundial y nacional
La ciudad y los días
Carlos Colón
Mamá, yo quiero ser Felipe