La tribuna

La llegada a España de los Borbones

La llegada a España de los Borbones
Diario De Almería

El día 1 de noviembre de 1700 murió el rey Carlos II, sin haber dejado descendencia. En su testamento nombraba como heredero al trono de España a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia y en caso de que éste muriese sin hijos, era designado como sucesor su hermano el duque de Berry y solo en tercer lugar el archiduque Carlos de Austria. Tras la lectura del testamento por el duque de Abrantes, la suerte estaba echada. A los Borbones les acababa de tocar el premio gordo de la lotería de aquella época e incluso el segundo premio. La casa de Borbón empezaba a reinar en España para bien o para mal.

Hay un personaje muy importante en el reinado de Carlos II e incluso en los primeros años de Felipe V, que influyó de manera decisiva en el testamento en favor de los Borbones, y fue el Cardenal Luis Fernández Portocarrero hijo del conde de Palma y de la misma rama que el que fue obispo de Almería Juan del Castillo Portocarrero. El Cardenal, que fue Consejero de Estado durante la enfermedad de Carlos II, tuvo la habilidad de quedarse solo durante unas horas con el Rey, tras sacar del aposento real al Inquisidor General Mendoza y a la propia reina, con el pretexto de preparar su alma para la muerte. Pues bien durante ese tiempo, además de asesorarlo espiritualmente, convenció al rey de que su sucesor debería ser Felipe de Anjou. Esto sucedió el 3 de octubre de 1700 y a continuación se firmó el testamento, se cerró y se selló, como era costumbre. El día 1 de noviembre entre las 2 y las 3 de la tarde la fiebre altísima le arrebató la vida al rey Carlos, según cuentan las crónicas. Después de hacerse público el testamento, inmediatamente se mandaron correos a Versalles para informarle a Luis XIV del contenido del mismo. El día 24 de noviembre fue proclamado solemnemente en Madrid Felipe V como rey de todas las Españas. Casi al mismo tiempo también fue proclamado en Versalles con gran pompa. Aquel día Luis XIV dio a su nieto Felipe todo tipo de consejos; uno de ellos fue: “El rey de España os ha dado una corona; vais a reinar, señor, en la monarquía más basta del mundo, y a dictar leyes a un pueblo esforzado y generoso…” Luis XIV nos conocía muy bien: los españoles siempre hemos sido esforzados y generosos a pesar de la “leyenda negra”. Desgraciadamente, ocurrió entonces y ocurre ahora, los que peor hablan de España son algunos españoles. Los preparativos para el traslado de Felipe V a España empezaron inmediatamente, tarea complicada y minuciosa teniendo en cuenta el rigor del crudo invierno, el numeroso séquito que le acompañaba y la enorme distancia de París a Madrid. Por fin el 4 de enero, ya de 1701, salio de París, pisando por primera vez suelo español el 28 de enero. A Madrid no llegó hasta el 18 de febrero, habiendo sido recibido con vítores por cuantos pueblos pasó, en los que no faltaron celebraciones y actos solemnes y de júbilo, no solamente en Madrid sino en todas las ciudades de España, sin exceptuar las de Cataluña, a pesar de estar allí de virrey el príncipe Darmstad, que era austriaco y adicto al emperador. A su llegada a Madrid provisionalmente se aposentó en el Palacio del Buen Retiro.

La decadencia de los Austrias con Carlos II había llegado al límite. Por eso la llegada de un rey joven, tenía 17 años recién cumplidos cuando llegó a España, fue recibido con júbilo y esperanza por el pueblo llano. Felipe V fue como una bocanada de aire fresco que acababa de entrar en Palacio para bien de la maltrecha economía del reino y rápidamente se tomaron medidas, reduciendo drásticamente la servidumbre y los gentiles hombres que de 42 quedaron reducidos a 6, quedando muchas familias de cortesanos y vividores, de la noche a la mañana, “sin sueldo, gaje ni emolumento de ninguna clase”.

Esta limpieza de parásitos no es ninguna indirecta con la similitud de Moncloa en estos últimos años, sino una muy directa al Presidente Sánchez que durante esta legislatura ha convertido el palacete en un refugio de asesores, paseantes y comisionistas y por si fuese poco, el hermano del Presidente estuvo alojado en él durante algunos meses, mientras tenía su puesto de trabajo en Badajoz. Es necesario abrir las ventanas, para que entre el aire puro de Navacerrada cuanto antes y a continuación desinfectar el edificio. España está en peligro.

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