El día 27 de este mes se estrenará la séptima película de la saga Scream, una serie cinematográfica que desde su comienzo hace treinta años ha cultivado muchísimo éxito en críticas y en taquilla. Esta serie cinematográfica fue la que revitalizó el conocido subgénero del terror “slasher” de la mano del ilustre cineasta Wes Craven, fallecido en 2015.
Las película de Scream nos muestran un entorno de adolescentes y jóvenes que se ven envueltos en situaciones terroríficas al ser perseguidos por un asesino enmascarado que por diferentes y llamativas causas va detrás de ellos dispuesto a llevar a cabo una oleada de asesinatos fruto del desequilibrio mental que puede aquejar al ser humano al verse en circunstancias bastante duras.
Asimismo, nos muestra como la principal protagonista pierde de manera desgraciada su tierna inocencia juvenil al verse como el objetivo de mayor interés de un conjunto de crímenes sin ella haber hecho nada y teniendo que pagar inicialmente por los pecados de su ya asesinada madre.
A lo largo de la saga, se ponen de relieve temas de gran importancia en la vida como el amor, la amistad, la lealtad y la unidad que se debe mantener hasta en los momentos más tenebrosos. Esta mezcla tan ingeniosa es sin duda a la que se debe agradecer que esta serie fílmica, después de todas estas décadas siga encantando a tantísimas personas y tenga una acogida excelente.
Las tramas ponen los pelos de punta a la vez que nos enternecen el corazón. Esa fusión de problemática mental que empuja a la criminalidad cruel y esa sensación de unión con los seres queridos en situaciones de terror y de tensión a la vez de demostrar ser capaz de llegar al límite por hacer justicia es algo que ha enamorado al público.
Además de esto, de manera muy inteligente, esta saga ofrece pinceladas de humor al espectador en los momentos oportunos para así recordar la humanidad de todos los personajes y verlos como una especie de reflejo de la complejidad existencial que se da en la vida real.
De esta saga destacamos cómo de un modo magistral muestra el afecto y la fidelidad entre familiares a la par que las traiciones y situaciones delicadas en las que sus miembros se pueden llegar a poner entre sí, así como las causas y consecuencias de los actos que éstos puedan acarrear tanto para bien como para mal. Así podemos honrar la importancia de la familia cómo reflexionar a su vez sobre las dificultades que pueden darse en ella y cómo las malas decisiones pueden suponer circunstancias horribles a nuestros cercanos.
La serie fílmica de Scream se saca también un asombroso as de la manga: a partir de la segunda entrega de la saga los personajes empiezan a ver filmes basadas en sus propios actos, lo que sería una “película dentro de una película”. De este modo se crea una fuerte aunque inusual conexión entre la realidad y la ficción que deja boquiabierto al espectador y lo atrapa bastante, además de que fomenta su capacidad crítica sobre el drama y el terror que apareja esta serie cinematográfica.
Los filmes supieron reciclarse a partir de la cuarta entrega, en la que aparecieron un nuevo grupo de jóvenes protagonistas que nos atraparía con sus tramas cargadas de suspense y de acción enlazadas sutilmente con las películas dentro de la ficción y acabando teniendo que vincularse a los personajes antiguos creando así unas interacciones entre los jóvenes y los mayores con historias muy bien hiladas que nos regalan un maravilloso cóctel de emociones. Lo cierto es que fue una forma magnífica de equilibrar lo antiguo y lo nuevo.
No podemos hablar de Scream sin mencionar el admirable talento de Kevin Williamson, quien ha sido el guionista principal de la saga y ha demostrado poseer una imaginación prodigiosa para enamorar al público con historias tan cautivadoras, así como las interpretaciones tan buenas y elogiables de su elenco, el cual ha sido excelentemente capaz de dar vida a personajes inolvidables.
Estas películas sumergen a sus seguidores en sus tramas al ganarse su admiración por su estupenda combinación de comedia, suspense, drama, acción y suspense. Nos llevan a un mundo que con las sensaciones que nos despierta podemos ver reflejadas ciertas experiencias de nuestra vida, incluso ocasiones de gloria o de trauma que nos han marcado.