Tradición 29 diciembre

Las 'no moragas' de Roquetas: lección de civismo de sus vecinos

La Playa de La Romanilla, desierta este 29 de diciembre. La Playa de La Romanilla, desierta este 29 de diciembre.

La Playa de La Romanilla, desierta este 29 de diciembre. / Anyo

Cualquiera que haya paseado algún 29 de diciembre, da igual el año, por el paseo marítimo que discurre a todo lo largo de la playa de La Romanilla de Roquetas de Mar, o por los arenales de Aguadulce, sabrá bien 'la que se forma' de vecinos mayoritariamente roqueteros (también muchos visitantes), para la celebración de una fiesta que entronca directamente con el carácter marinero del municipio y que se celebra desde tiempo inmemorial: las moragas.

Esta es una de las celebraciones populares más multitudinarias del año y una manera muy roquetera de despedir cada año que se va. En 2020, sin embargo, las playas se han quedado desiertas en cumplimiento tanto de las medidas sanitarias vigentes en el marco de la crisis por la pandemia, como del propio sentido común. Los roqueteros, por muchas ganas que tuvieran de disfrutar un año más de las barbacoas, los amigos y la familia junto al Mediterráneo, se han quedado en casa.

Los roqueteros, por muchas ganas que tuvieran de disfrutar un año más de las barbacoas, los amigos y la familia junto al Mediterráneo, se han quedado en casa.

Una pareja de la Policía Local recorre el Paseo Marítimo acompañados por un perro policía. Hay algún niño disfrutando de la bici y apenas tres o cuatro bancos ocupados por ciudadanos que toman el sol en un día benigno, después del temporal de viento suscitado ayer lunes. Una pareja viene paseando a paso firme y un señor lee el periódico junto al murete de acceso a la arena. Son las 13:40 del 29 de diciembre.

"Ni hay nadie ni esperamos que lo haya", responde uno de los agentes, a la pregunta del periodista sobre si han encontrado a algún grupo de personas celebrando las moragas. La situación se repite en el resto de playas que habitualmente acogen a miles de personas por el 29 de diciembre: ni un alma. Ni una barbacoa.

Dos agentes de la Policía Local patrullan por la Playa de La Romanilla de Roquetas de Mar. Dos agentes de la Policía Local patrullan por la Playa de La Romanilla de Roquetas de Mar.

Dos agentes de la Policía Local patrullan por la Playa de La Romanilla de Roquetas de Mar. / Anyo

Una lección de civismo en toda regla. "La verdad es que no sabíamos qué nos íbamos a encontrar", reconoce el agente, pero está claro que la gente es consciente del problema que seguimos teniendo y, advierte el policía, "lo mejor que ha podido hacer es no venir". Como esta y otras parejas de la Policía Local de Roquetas, también se puede ver a voluntarios de Protección Civil rondando por los lugares playeros. Pero no hay ni un alma, más allá de aquellos que disfrutan del sol y del paseo como cualquier otro día.

El propio alcalde de Roquetas de Mar, Gabriel Amat, envió un mensaje en la víspera a través de las redes sociales municipales, pidiendo a sus vecinos que celebraran las moragas como es tradicional, pero "en sus casas y cumpliendo con las normas para evitar aglomeración de gente". Amat solicitaba un esfuerzo a los roqueteros siendo consciente de "lo importante que es este día para todos". El alcalde roquetero pedía en dicho mensaje que "nos sigáis echando una mano, porque haciéndolo en realidad os echáis una mano también a vosotros y a toda la comunidad, la familia etc. Os pido que olvidemos la playa este año, que no vayamos a la playa, y que quien quiera hacer una moraga la haga con su familia, cumpliendo con todas las normas sanitarias y evitando mucha acumulación de personas. Cumpliéndolas en su casa".

Un 'San Juan' en invierno

Las moragas de Roquetas de Mar de cada 29 de diciembre son una especie de 'San Juan de invierno' y toda una seña de identidad de la localidad desde hace muchos años. la tradición parte de los antiguos pescadores, que regresaban a casa para vivir el fin de año y eran recibidos por familiares y amigos en la playa. Es una fiesta de convivencia en la que se reúnen numerosos grupos de amigos y familias, que bajan a las playas con todos los 'bártulos' para disfrutar de un buen día. Realizan moragas, barbacoas, y comen y beben durante toda la jornada. Algunos, incluso, se bañan en el mar, aprovechando el clima benigno que, por lo general, hace en el municipio por muy fin de año que sea. Muchos, aunque menos, son también los que organizan la fiesta en casa y se reúnen sin necesidad de bajar a la playa, algo que ha sucedido este año en el cien por cien de los casos.

Es tal la importancia que tiene esta celebración para los roqueteros que incluso el Ayuntamiento permite a sus trabajadores cada 29 de diciembre finalizar antes la jornada laboral y poder así disfrutar durante más tiempo de las moragas. Este año también lo ha hecho, aunque con un matiz importante: recordando la necesidad de que se celebren en familia y en grupos reducidos.

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