Imaginero y artista

José María Hevás y la Pasión cofrade almeriense

  • Imágenes, pasos y el boceto de la desconocida cofradía de los esparteros son obras suyas

Boceto del paso de Esparteros, en 1951. Boceto del paso de Esparteros, en 1951.

Boceto del paso de Esparteros, en 1951. / @HCAlmería

Olvidada para la inmensa mayoría de los cofrades de Almería es la figura del artista valenciano José María Hervás Benet, pieza fundamental en la reconstrucción de las cofradías y de la Semana Santa almeriense en la década de los 50 del siglo pasado. Además, de imágenes y pasos, la mayoría de las hermandades contaron en su patrimonio con algo salido de su taller.

Había nacido en Puçol (Valencia) en 1912. Su hermano mayor Juan, amigo de san Josemaría Escrivá, llegó a ser obispo de Mallorca y posteriormente de Ciudad Real. Nuestro protagonista estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde destacó. Fue discípulo del escultor valenciano Vicente Beltrán.

A finales de los años 40 se hizo con una plaza en la Escuela de Artes y Oficios de Almería, donde organizó un taller en el que se realizaron casi todos sus trabajos cofrades. En 1953 consiguió la plaza en Valencia a donde se trasladó. Murió en la localidad valenciana de Torrente a la edad de 84 años.

Trono del Primer Dolor 1952 que en 1953 pasó al Cristo del Amor. Trono del Primer Dolor 1952 que en 1953 pasó al Cristo del Amor.

Trono del Primer Dolor 1952 que en 1953 pasó al Cristo del Amor. / @HCAlmería

El taller de Hervás estaba inmerso en la Escuela de Artes. Allí, como profesor, reunió a un grupo de alumnos aventajados, exalumnos e incluso algunos profesores. Hervás dibujaba el boceto, dirigía los trabajos y realizaba los trabajos más importantes (como la imaginería). Al igual que sucedió con el de Perceval en los años 40, el taller del valenciano no paró de trabajar en la década posterior para reponer el patrimonio perdido en la guerra y el que necesitaban las nuevas cofradías.

La Santa Mujer Verónica en el año 1952. La Santa Mujer Verónica en el año 1952.

La Santa Mujer Verónica en el año 1952. / @HCAlmería

En 1952 se bendijo la actual imagen de la Virgen del Primer Dolor, realizada por él mismo. Y para que saliera a la calle ese Jueves Santo, de su taller salió también un trono para Ella. Según la prensa, “la suntuosa carroza tiene 4,5 metros de largo por 2,25 de ancho. Toda ella de madera tallada y dorada. Ofrece en sus cuatro ángulos, otros tantos ángeles, los cuales muestran alegorías de la Pasión: los clavos, corona de espinas, Santa Faz y la Cruz. En la parte frontal aparece el escudo de la cofradía. El trono irá iluminado indirectamente, llevando aproximadamente unas 150 bombillas, además de varios reflectores”. Como curiosidad, este Jueves Santo de 1952 fue el primero en el que la cofradía del Amor incluyó sus tradicionales cruces con sudarios.

Este mismo año también se bendijo la imagen de la santa mujer Verónica, tallada también por Hervás para la hermandad del Encuentro, que “satisface un deseo sentido desde hace mucho tiempo por los cofrades […] El escultor ha logrado plenamente el tipo de mujer que desborda su piedad y caridad ante el paso del Nazareno”. Por cierto, Juan José Pérez Gómez, hermano mayor, afirmaba que el año siguiente se iba a incluir también el paso de san Juan, aunque nunca llegó a realizarse.

En 1953 Hervás sigue trabajando para la hermandad del Amor, realizando un nuevo trono para la Virgen del Primer Dolor. Dos pasos completos en solo dos años; vaya ritmo. El nuevo paso para la Virgen se realizó en pino de Flandes, de estilo renacentista y medía 5 metros de largo por 2,5 de ancho: “en el frontal, lleva el escudo de la cofradía, de bonito encaje. En los laterales, cinco paños con adornos; molduras talladas, sobre fondos azules, para que haga juego con el color del manto de la imagen. Lleva un sistema de luces de más de ciento cincuenta bombillas. En las dos esquinas delanteras van candelabros tallados; detrás, adornos combinados con unas cabezas de ángeles. La carroza está en condiciones para ponerle palio, que, según nos informan, será construido el próximo año”.

¿Y entonces qué sucedió con el paso estrenado un año antes? Sencillamente, pasó al misterio. Y digo misterio, porque en 1953 (y algunos años más) el Cristo del Amor todavía salía a la calle acompañado por una Dolorosa (la primera Virgen del Primer Dolor), san Juan, María Magdalena y un romano, todos salidos de la gubia de Robles Cabrera. Como curiosidad, en 2014 la Policía recuperó dos de los angelotes de este paso de Hervás Benet que habían sido robados hacía bastantes años. Como vemos ahora, no eran de 1946 como se aseguró, sino de 1952.

El volumen de trabajo era enorme y este mismo año la Virgen del Consuelo de la hermandad del Silencio estrenó un nuevo trono realizado en el taller de Hervás. Era de estilo barroco y fue realizado en madera de pino de Flandes. Llevaba el escudo de la hermandad en la parte delantera y dieciséis columnas salomónicas. Portaba 120 velas y cuatro candelabros con faroles e iría cubierto por un palio de terciopelo negro forrado por dentro de raso blanco.

A mediados de 1953 el artista valenciano consiguió el traslado a la Escuela de Artes de su tierra y aprovechó para abrir taller en el número 8 de la calle Libertad. Allí recibió el encargo de la hermandad de Angustias para realizar la imagen de su Crucificado, el Cristo de la Buena Muerte, que se bendijo el Sábado de Pasión 3 de abril de 1954. “Es una imagen bien lograda, inspirada en el Cristo de la Buena Muerte, de Juan de Mesa”.

Pero la hermandad de las Angustias también le había hecho otro encargo: los dos pasos para el Jueves Santo. Tras un año de trabajo, los dos tronos para el Cristo de la Buena Muerte y para la Virgen de las Angustias llegaron a Almería a principios de abril y se estrenaron esa Semana Santa de 1955. El paso de Cristo estaba “realizado en madera dorada, de un estilo sevillano, cuyas esquinas coronan cuatro faroles; además, dos ángeles, que levantan airosos sendos cirios, todo ello sobre una base figurando el Monte Calvario, con lirios iluminados. El de la Virgen era de estilo barroco. “Lleva en sus esquinas cuatro precisos faroles. En los planos laterales, unos relieves, magníficamente logrados, de estampas de la Pasión, adornados con dos ángeles, realizados en talla. En la frontal, el emblema de la Pasión. Es un conjunto de abundante talla en dorado”.

Sin embargo, el trabajo más desconocido de Hervás fue uno que al final no llegó a realizarse. En abril de 1951 se exhibió en un escaparate del Paseo la maqueta del “paso de los esparteros”, que nuestro artista había realizado para la (desconocida hoy) cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia y María Santísima del Desamparo con sede en la parroquia de San José de nuestra ciudad. Esta hermandad, aprobada por el obispo, quería agrupar al gremio de esparteros que existían en el Barrio Alto y en el de Regiones. Lo más curioso de todo es que el ideólogo de esta hermandad fue Juan Fenoy López, fundador años antes de la hermandad del Amor.

El misterio representaba “una de las caídas del Señor por la calle de la Amargura, con cuatro sicarios. Asimismo, figurará, en trono aparte, una Virgen”. Se tenía pensado ya cómo serían los hábitos: túnica y antifaz blancos y la capa lila, con cinturón encarnado. Y la idea era que ya procesionara en la Semana Santa de 1952. Pero, por ahora, no conocemos nada más de esta historia y no sabemos lo que sucedió para que al final no se hiciera realidad. La Almería cofrade debe entender la importancia que tuvo el escultor José María Hervás Benet en el resurgir de las hermandades en los años 50, así como en la reconstrucción de las parroquias y la catedral, donde, aparte de otros trabajos, había tallado la réplica de la Virgen de la Piedad.

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