Crónicas desde la ciudad

Convento de Las Puras (XIX): Guerra incivil

  • El convento e iglesia fueron intervenidos por el gobierno republicano, convirtiéndolo en hospital de infecciosos y almacén de víveres, con el natural menoscabo a su patrimonio

Edificio de la UNED Edificio de la UNED

Edificio de la UNED

No es lugar para reflexiones sobre el origen y desarrollo de la trágica contienda incivil en la provincia durante el trienio 1936/39 sino de constatar hechos que jamás deberían haberse producido. La Iglesia almeriense se alineó inequívocamente con la sedición militar, alentándola desde el púlpito, confesionarios y prensa afín, representada por el diario La Independencia:

Porque Dios no querrá que España permanezca mucho tiempo en manos de traidores y criminales (06/05/1936)

El parlamentarismo no es nada más que una farsa que cuesta mucho, divierte poco y corrompe muchísimo (22/04/1936)

Acción versus reacción. Iniciada la guerra, individuos exaltados del Frente Popular, pertenecientes en su mayoría a CNT y liderados por el tristemente célebre Juan del Águila, comenzaron la persecución del clero y de destacados personajes ultra derechistas: (“Cuando la muerte no quiere”, de Juan Ruiz-Peinado Vallejo, gobernador de Almería. México, D.F. 1967) y el incendio de iglesias y conventos, del que se salvaron Las Puras aun cuando antes, en 1932, sufrieron un amago rápidamente sofocado:

Cuando abandonamos el ”Lepanto”, anochecía. Las luces de la población no se habían encendido por la huelga general declarada contra la sublevación. Esto daba a Almería un aspecto siniestro, coronado por negras columnas de humo que salían de distintos sitios. Una vez más en la historia católica de España (…) la reacción del pueblo español católico, apostólico y romano era quemar iglesias. ¡Señor! ¿Qué enseñan tus ministros para que tus fieles obren de esa manera?

Guardia de asalto 

Un año después de que en abril de 1931 en España se proclamara la II República, en el Colegio de la Purísima -cerrado tras cesar en la enseñanza- se instaló, en calidad de arrendatario, el cuartel de la Guardia de Asalto, encargado del orden público. Fundado el Cuerpo en febrero de 1932 como fuerza de seguridad del Estado, es el antecedente de la Policía Armada y de la actual Policía Nacional. El inmueble, propiedad de la comunidad, estaba inscrito a su nombre en el Registro de la Propiedad desde su construcción. Constaba (y consta) de 697,92 metros/2 distribuidos en dos alturas: vestíbulo, clases y patio de recreo, retretes y, en el sótano de la entrada, la habitación del portero; en la planta principal: sala de visitas, clases, dormitorios, oratorio, comedor, cocina y otras dependencias. “No se expresa su valor. No tiene cargas”. En la posguerra sería sucesivamente sede de la Delegación Provincial de Juventud, Escuela de Aeromodelismo del Frente de Juventudes, emisora Radio Juventud y en los ochenta Universidad Nacional a Distancia (UNED) 

El Batallón de Ametralladora ocupó distintos centros estratégicos pero no el Gobierno Civil

Dicha proximidad resultó providencial para las concepcionistas en los primeros momentos del ilegal alzamiento. Abrieron un acceso al porche (compás) por la parte (trasera) que comunicaba con el convento por la puerta reglar, disuadiendo con esta medida que fuesen molestadas. A través de este, ayudadas por los guardias, sacaron al marcharse numerosa ropa litúrgica bordada por ellas mismas, cálices y copones. Incluso acompañaron a cuatro monjas enfermas a casa de sus familiares. Los disparos no comenzaron el 18 de julio sino el 20 por la noche. Al amanecer del día 21 salieron del cuartel de La Misericordia (al mando del Tte. coronel Huertas Topete) dos compañías del Batallón de Ametralladoras, ocupando rápidamente centros neurálgicos: Correos y Telégrafos, Banco de España, Radio Almería y Casas del Pueblo. Cercaron el Gobierno Civil en el que se encontraba el gobernador, Juan Ruiz Peinado-Vallejo, y distintos líderes sindicales y frente populistas. La desproporción en número de fuerzas vaticinaba la pronta caída en manos rebeldes del bastión leal a la República. Solo la llegada de varias decenas de soldados del Ejército del Aire, destinados en Armilla (Granada) y la presencia del torpedero “Lepanto” evitó la toma del edificio de la calle Javier Sanz. 

A imagen del izquierdista Socorro Rojo, la derecha organizó Socorro Blanco, su propia red de mujeres y hombres para ayudar económicamente a detenidos, facilitar salvoconductos de huida a la llamada “zona nacional” y ocultación de sacerdotes. Es decir una “quinta columna” encargada de crear el oportuno clima de descontento y sabotear en lo posible el discurrir cotidiano en la retaguardia alejada del frente. Estaba dirigido por Carmen Góngora López desde su taller del Sindicato de la Aguja en la calle Mariana, en estrecho contacto (clandestino) con militares, Comunión Tradicionalista, Acción Popular, Falange y Palacio Episcopal, hasta que el obispo Diego Ventaja fue detenido en el barco-prisión Astoy Mendi y fusilado en el Barranco del Chisme (Vícar). Ella gestionó con el Obispado el traslado de las concepcionistas desde su convento a una casa de la calle Beatriz de Silva, donde tres de ellas formaron parte de dicho Socorro Blanco: Mª del Carmen Ordáx, Beatriz López y sor Corazón de María (Ana Mª Plaza Cuerva), aunque esta marchó a un cortijo en Velefique (“Quintacolumnistas”, Sofía Rodríguez López, 2008). Carmen Góngora fue detenida en junio de 1938 

Sor Encarnación Cintas elaboró un dossier (“Escritos”, 1982) con lo más sobresaliente acaecido en sus personas y patrimonio, aunque con ciertos desajustes en las fechas. Por este y por el trabajo citado sabemos que ninguna de ellas fue procesada, pero sí tuvieron que prestar declaración en la Comisaría de Vigilancia y fueron retenidas en el convento de Las Adoratrices y en las cárceles de El Ingenio y Gachas Colorás. No sufrieron violencia física salvo el (mal) trato diferencial de sor Corazón de Jesús Benítez en el Hospital Provincial por su condición de religiosa (la madre Benítez fue abadesa de 1935 a 1950). 

La Guardia de Asalto fue creada en febrero de 1932 como fuerza de seguridad del Estado

Tras salirse de la clausura el 19 de julio, regresaron tres días después, permaneciendo hasta el día 25 en que fueron obligadas a abandonarlo definitivamente. En esta semana estuvieron acompañadas de las Siervas de María, a quienes el gobernador Peinado las había trasladado cuando le quemaron su Casa. Durante el periodo bélico fallecieron cuatro profesas, a las que negaron sepultura en su propio cementerio conventual, siendo enterradas en el mausoleo de Las Adoratrices en el municipal de San José:

  • Madre Presentación
  • Sor María de Gracia Rodríguez
  • Madre Margarita Mª del Mar Martín
  • Sor Teresa Ordáx Rodríguez 

Desbandá 

La comunidad se reintegró al convento en diciembre de 1940, una vez que por el Ayuntamiento y ellas mismas arreglaron lo imprescindible para hacerlo habitable. Un ala del colegio había servido de hospital de infeccioso, en el refectorio (comedor) instalaron una carpintería y la iglesia y otras dependencias las destinaron a almacén de víveres del Centro de Reclutamiento e Instrucción Militar (CRIM) y de alojamiento a personas huidas de Málaga (la “desbandá”) cuando en febrero de 1937 aquella ciudad fue tomada por las tropas de Franco. Sobre lo ocurrido al inicio de la posguerra nos detendremos en el capítulo de “Iconografía”.

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