Senderismo
  • Al Mozárabe, que busca la Vía de la Plata por el interior, se le une una senda costera que forma parte del Levante-Sureste y que comienza en la Catedral de Almería

  • Una peregrinación por el corazón del Parque Natural Cabo de Gata Níjar, que consta de 173 kilómetros y nueve etapas, con litoral hasta Garrucha y entrada a Murcia por Huércal Overa

  • La superación del peregrino a Santiago de Compostela

  • Los guardias del Apóstol

Ruta del Argar: Segundo camino a Santiago desde Almería

Pilar y José, de 'Almería Jacobea', ante una señal en el comienzo del Paseo Marítimo de Costacabana. Pilar y José, de 'Almería Jacobea', ante una señal en el comienzo del Paseo Marítimo de Costacabana.

Pilar y José, de 'Almería Jacobea', ante una señal en el comienzo del Paseo Marítimo de Costacabana.

P.L.R.

Escrito por

· Pablo Laynez

Redactor

Una gran V es la provincia para los peregrinos. Dos caminos, los vértices, confluyen en pleno corazón de la capital: la Catedral de Almería. Ésta puede ser el principio o mitad de la ruta. Si es mitad de la ruta, por delante quedan alrededor de 200 kilómetros preciosos, que nada tienen que ver con los recorridos. Si es el comienzo de la peregrinación, o nos vamos dirección Puga por la calle Lope de Vega o cogemos la calle Cubo, dirección Plaza Virgen del Mar.

¿Han escogido ir hacia el Puga y tomar el primer avituallamiento? Pues bien, van a hacer la Ruta Mozárabe, la que recorre el Bajo Andarax, para poco a poco ir ganando altitud y meterse en tierras de la Sierra Nevada almeriense. Un camino con solera, que conserva todavía el toque morisco de pueblos de sierra, como Santa Fe, Alhabia, Alboloduy o Fiñana. Son casi dos centenares de kilómetros cargados de historia, recorridos por millones de peregrinos mozárabes [aquellos cristianos que aceptaban vivir en territorio musulmán de la península ibérica durante la dominación islámica], que querían llegar a la tumba del apóstol por las tripas de Al-Andalus: había que conectar con la Vía de la Plata en la zona norte de Sevilla.

El Camino Mozárabe de Almería poco a poco comienza a ser conocido. No es un Francés, un Primitivo o un Sanabrés, pero sí que tiene una afluencia importante para estar en el confín peninsular de campus stellae [milagrosas luces que las primeras narraciones (ss. XI-XII) del descubrimiento del sepulcro de Santiago señalan que indicaron su lugar]. “Hasta 2019 teníamos una media de doscientos o doscientos cincuenta peregrinos, que venían de todas partes de Europa”, indican Pilar González y José Belver, vicepresidenta y presidente de la Asociación de Amigos del Camino en Almería ‘Almería Jacobea’, mientras recuerdan una divertida anécdota con unos noruegos.

Placa que indica la ruta del Camino del Argar. Placa que indica la ruta del Camino del Argar.

Placa que indica la ruta del Camino del Argar.

¿En vez de en el Puga nos tomamos el primer refrigerio en pleno Paseo Marítimo, mientras vemos la llegada del melillero? Entonces cogemos la Ruta del Argar, la novedosa, desconocida, pero maravillosa Ruta del Argar. Se trata de una nueva arteria peregrina, limpiada a golpe de azada y señalizada con flechas, mojones y pegatinas a mano por la propia asociación. “Llevamos cuatro años con él y este verano ya lo tenemos listo para que todos disfruten”, se enorgullecen estos devotos del apóstol.

Por supuesto, su carga histórica la tiene. Almería es un crisol cultural de poniente a levante, que los propios almerienses desconocen en buena parte. Conforme avanzaba la Reconquista, los mozárabes almerienses que en su peregrinación querían salir del telón de acero musulmán, buscaban por el levante los primeros núcleos cristianos. Esto es, parada obligatoria en la murciana Caravaca [punto también importante de peregrinación] y desde ahí se podía subir hacia Valencia para conectar con la Ruta de la Lana, que desemboca en Burgos [Camino Francés]; o recorrer Murcia, Albacete, Toledo, Madrid, Ávila, Valladolid, hasta llegar a Zamora o Benavente, para coger Vía de la Plata o Sanabrés. Ya ven, entonces como ahora no había AVE en Almería, pero tampoco hacía falta. Bastaba con una mochila, una calabaza de agua y la vieria al cuello.

Habrá quien asocie el Camino de Santiago con lluvia, frío y vegetación. Es un mito, como echarle nieve al Belén, cuando el portal donde nació Jesús está en Palestina, no en el Tirol austríaco. “La Ruta del Argar está desprotegida de vegetación alta, tiene la autóctona de Almería: tomillo, romero, palmito... Pero es singular, es espectacular, es nuestro camino. Mezcla montaña y mar, es un camino para que en la mochila no falte el bañador”, dice José.

Unos peregrino en la etapa entre Carboneras y Mojácar. Unos peregrino en la etapa entre Carboneras y Mojácar.

Unos peregrino en la etapa entre Carboneras y Mojácar.

Que tampoco falte la cámara fotográfica. Eso no lo dice José, lo dice el periodista que acumula ya una decenas de compostelas enmarcadas junto a la credencial del peregrino, en su cuarto. En los diferentes caminos, más turísticos, más salvajes, menos transitados, hay etapas preciosas. La subida a Hospitales en el Primitivo, subir el Puerto de Pajares en el de San Salvador, la llegada a Roncesvalles en el Francés, dejar atrás el Puerto de Ferrol en el Inglés... Todos tienen su encanto, sus rincones para observar durante horas. Y me van a decir en un segundo que nada tiene que envidiarle a estos los parajes que se recorren por el del Argar.

El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar es el carril para el peregrino. “Subimos al Faro de Cabo de Gata, observamos el Arrecife de las Sirenas, llegamos a la Vela Blanca, bajamos hacia San José por Mónsul y los Genoveses, recorremos Los Escullos, la Isleta del Moro y el Playazo de Rodalquilar...”. Un lujo para la vista, la manera más natural de engañar a la mente para que no note que el gemelo se empieza a contracturar o que en el dedo meñique comienza a salir una ampolla.

Cada vez se adhieren más albergues y establecimientos de la provincia al espíritu peregrino

“En el Camino se disfruta, pero también se sufre, en el Camino se anda, pero también es menester darse una buena comida, al Camino se viene a desconectar, a estar con los amigos o hacer turismo. Por eso, esta Ruta del Argar pasa por núcleos de población como Carboneras, Mojácar, Garrucha, Vera o Huércal-Overa, en los que además de haber todo tipo de servicios, también uno puede visitar el pueblo”, explican José y Pilar. No hay que ser fariseos, aunque en su génesis el camino tenía un sentido religioso único, hoy en día mantiene esa esencia para quien quiera vivirla, pero se ha convertido también en una oportunidad turística sinigual. Deporte y aire libre, puro y sano.

Raro es al almeriense al que le hablas sobre el Camino de Santiago y no responde que tiene en mente hacerlo porque le han dicho que es increíble. Este y año y el que vienen merece la pena que visiten al apóstol y ganen el Jubileo. Pero no se olviden que en su tierra tienen una V peregrina, por la que pueden unir Fiñana con Huércal Overa en algo más de una semana. ¡Buen Camino!

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