Coronavirus Almería

Toreo en Almería, cornada de múltiples trayectorias

La cogida es grave. El coronavirus ha empitonado con saña al mundo taurino y éste puede desangrarse si no se le aplica un buen torniquete y se actúa con rapidez en la propia enfermería de la plaza. El doctor está en las filas del Gobierno y aunque no inspira mucha confianza, la industria del toro va a derramar hasta la última gota de sudor, de lágrima y de sangre por salvar su trabajo, su arte.

“No somos muy optimistas, ésa es la verdad. Ahora mismo todo es una incógnita. He escuchado medidas como que haya nueve metros entre espectadores o dar las corridas a puerta cerrada, no lo veo viable para volver. Organizar una corrida de toros cuesta mucho dinero”, dice Rafael Talaverón, subalterno y profesional del toro, que lleva desde el pasado 15 de septiembre sin tener ingresos y ante sí no tiene buenas expectativas: “Si no toreamos en lo que queda del año, a ver si por lo menos nos dan el año como cotizado en el régimen taurino”.

Cuando no sabes qué día vas a volver a vestirte de luces, cuesta cada mañana levantarse para hacer preparación física o coger los trastos. Los toreros almerienses, sin embargo, no se han dejado y han seguido preparándose donde buenamente han podido. “Durante el confinamiento fue muy complicado trabajar el aspecto físico, quien tuviera una cinta o una bici estática, algo podía hacer. Ahora que podemos salir a la calle, poco a poco vamos haciendo algo”. Terrazas o patios han sido sus particulares cosos: “De salón sí hemos trabajado algo más. Quizás poco, menos de lo que deberíamos porque es difícil ilusionarse, cuesta mucho mentalmente animarse cuando te dicen que se han suspendido festejos que tenías en el calendario”, explica Talaverón, un hombre optimista de por sí, al que ahora mismo no hay capotazo que le anime.

“Se echa muchísimo de menos la plaza de toros, es para lo que vive uno, para lo que se sacrifica uno cada día de su vida. Llevo un mes y medio soñando con vestirme de torero, con ir a la plaza, con el público animando... Por desgracia, todo son sueños que tenemos”, dice.

El subalterno Rafael Talaverón, entrena en el limitado espacio de su patio. El subalterno Rafael Talaverón, entrena en el limitado espacio de su patio.

El subalterno Rafael Talaverón, entrena en el limitado espacio de su patio.

Sabe que ésa no es la actitud y cree que cuando vuelva a mirar a la cara al toro, le cambiará el tono. “Nos va a costar volver a ponernos delante del toro, hemos perdido musculatura, fondo, reflejos... Quieras que no, esto se acusa. Llevamos mucho tiempo sin coger los trastos, sin su peso sin su manejo. Creo que vamos a romper el hielo cuando vayamos al campo”. Suerte, maestros.

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