La AMPA del CEIP Ferrer Guardia de Almería reclama soluciones urgentes para el comedor escolar y las instalaciones del centro
Educación
Recuerdan que la Junta prometió una inversión de 1,8 millones para el colegio pero señalan que desconocen si finalmente se va a ejecutar
Las familias del colegio de la ‘cinta adhesiva’ en Almería reclaman inversiones
La Asociación de Madres y Padres de Alumnos Viva Mi Escuela del CEIP Ferrer Guardia quiere hacer pública la situación que vive el centro y que afecta directamente a la seguridad, el bienestar y la atención diaria de su alumnado. Desde el inicio del curso escolar, y también en cursos anteriores, el comedor del colegio funciona con más niños de los permitidos por la ratio y no cuenta de manera estable con un monitor adicional.
Esta situación se viene repitiendo desde el mes de septiembre y genera no sólo una sobrecarga para el personal, sino inseguridad y falta de atención adecuada para los alumnos usuarios del comedor, especialmente para los que tienen edades tempranas. Además, el centro se ve obligado a organizar un segundo turno de comedor para poder atender a todos los usuarios, ya que las instalaciones no tienen capacidad suficiente para un único turno. Este “segundo turno” no está oficialmente aprobado, lo que deja al colegio y a las familias en una situación de inseguridad administrativa y sin garantías claras sobre su continuidad.
Desde el AMPA consideran que estas dos cuestiones (un número de monitores suficiente y un segundo turno autorizado) son prioridades absolutas, ya que afectan directamente a la atención diaria de los niños y niñas. A todo ello se suma el deterioro progresivo de las instalaciones del centro educativo. Aunque en los últimos meses se han realizado algunas reparaciones puntuales en iluminación, fontanería, baños o cubierta, el estado general del colegio sigue siendo preocupante.
Entre las principales deficiencias pendientes se encuentran: Pistas deportivas en mal estado, con riesgo para el alumnado; falta de barandillas de seguridad en las escaleras, con huecos y alturas que resultan peligrosos; aulas con humedades, pintura deteriorada y condiciones poco adecuadas para la actividad escolar; y ventanas en mal estado, que afectan tanto a la seguridad como al confort térmico y acústico.
Las familias del CEIP Ferrer Guardia sienten que el centro se encuentra en una situación de abandono, impropia de un colegio público que atiende a cientos de niños y niñas cada día. A esta situación se suma la incertidumbre sobre los 1,8 millones de euros anunciados en 2022 dentro del Plan de Infraestructuras Educativas para este centro. A día de hoy, el AMPA no dispone de información clara sobre si esa inversión se va a destinar a reformas, ampliación o construcción de nuevos espacios ni si finalmente se va a invertir en el centro.
Las familias piden a la Junta de Andalucía transparencia y garantías de que ese dinero no se va a perder y de que será realmente invertido en mejorar el colegio. "Desde el AMPA Viva Mi Escuela no buscamos confrontación, sino soluciones. Pedimos a las administraciones competentes que actúen de manera urgente y coordinada para garantizar un comedor escolar seguro y correctamente atendido; un edificio en condiciones dignas y seguras; y claridad sobre las inversiones comprometidas para este centro. Nuestros hijos e hijas tienen derecho a una educación pública en condiciones decuadas. Por eso, las familias del CEIP Ferrer Guardia seguiremos alzando la voz hasta que estas necesidades básicas sean atendidas", concluyen en el comunicado que han remitido a la prensa.
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