La consulta del especialista

No me pises que llevo chanclas

Esperando el autobús en chanclas. Esperando el autobús en chanclas.

Esperando el autobús en chanclas.

La base sobre la que se sustenta todo el ciclo de la marcha son los pies, de ahí la importancia de su cuidado, independientemente del tipo de actividad. Durante todo el año, el pie permanece “encerrado” en un calzado cubierto completamente, con un ligero tacón y, en general, rígido. Sin embargo, en verano todos nos relajamos y somos mucho menos estrictos con lo que cubrimos los pies que en invierno. Las altas temperaturas, el pasar parte del tiempo en la playa o la piscina, hacen que el uso de chanclas se extienda a las 16 horas del día que estamos en pie.

Las chanclas

Pero las consabidas chanclas no siempre es la mejor opción. Lógicamente se recomiendan en piscinas o playas cuyo uso evita el contagio de enfermedades de los pies en estas fechas como son los hongos o las verrugas plantares. Pero no debemos usarlas continuamente, sobre todo aquellas chanclas con la goma separadora entre el dedo gordo y el resto. El calzado debe ser un instrumento que provea protección y estabilidad al pie. Los problemas de usar las chanclas demasiado son:

-Imposibilidad de proteger al pie de golpes, impactos o caídas de objetos.

-Si usamos este tipo de calzado para caminar todo el día, se produce la tendencia a que el resto de los dedos se encoja a modo de garra para poder “sujetar” la chancla ya que no tiene sujeción en el talón.

-Otro problema deriva de su uso en personas con pies planos o con poco arco donde se tiende a sobrecargar la zona interna de los pies. Si el calzado carece de este arco y además, caminamos todo el día con este tipo de chanclas, se sobrecargará mucho el pie y aparecerá el dolor.

-Al caminar con las chanclas, se cambia la manera de andar, dando pasos más cortos, sobrecargando el talón y toda la musculatura plantar del pie, por lo que es frecuente la aparición de una fascitis plantar.

Un puestecico de venta de chanclas. Un puestecico de venta de chanclas.

Un puestecico de venta de chanclas.

-La suela de la chancla es completamente plana. Es recomendable usar un calzado con un ligero tacón como lo hacemos el resto del año. Cuando cambiamos a uno plano, el tendón de Aquiles se tensa y provoca contracturas en la pantorilla así como dolor de cadera y espalda.

-En personas con sobrepeso se acentúa aún más todo lo anterior.

¿Cómo caminamos?

Las fases normales de la marcha son:

-Contacto inicial: se realiza a expensas del talón, que es el encargado de recibir todo el peso del cuerpo. En esta fase, el calzado debe asegurar un buen apoyo y estabilidad para evitar caídas o resbalones. Además debe tener una adecuada amortiguación para absorber los impactos.

-Progresión del cuerpo: se realiza con el apoyo de toda la planta del pie, quedando completamente fijada al suelo. El calzado debe adaptarse lo más posible a todo el contorno del pie; de esta forma, se consigue un buen apoyo y una mejor estabilidad, al mismo tiempo que una buena distribución de las cargas.

-Fase de impulso: se debe permitir que el movimiento de flexión dorsal del pie y de los dedos, sea lo más cómoda posible y que se facilite el despegue del suelo.

Todas esas fases son mucho más difíciles de realizar si el calzado que llevamos tiene poca sujeción, como es el caso de las chanclas.

El pie infantil

El pie plano es a menudo una afección compleja, con síntomas diversos y grados variables de deformidad y incapacidad. Hay varios tipos de pie plano con una característica en común: la caída (pérdida) parcial o total del arco. Así mismo dichos pies pueden presentar una deformación asociada que la más común es la de valgo, que consiste en la lateralización de los talones hacia dentro, esto es muy característico en la edad infantil, debido a la laxitud músculo-ligamentosa que a estas edades todos los niños poseen.

Otras características comunes a la mayoría de los tipos de pie plano son:

· Los dedos y la parte delantera del pie están desviados hacia afuera.

· El talón se desvía hacia afuera y el tobillo parece inclinarse hacia adentro.

· El tendón de Aquiles es corto por lo que el talón se despega del suelo antes de lo normal cuando se camina y puede actuar como una fuerza deformante.

· En algunas personas con pie plano pueden aparecer juanetes y dedos en martillo.

· En función de la edad, puede asociarse a genu valgo o rodillas “en X” o desviadas hacia dentro

Características del calzado infantil

-De un tamaño adecuado y una forma cuadrangular para no comprimir los dedos del pie.

-Flexible para permitir los movimientos libres del pie.

-Plano, sin un tacón importante para que el niño no ande de puntillas.

-Transpirable, realizado de un material (piel o tela) que permita que el pie “respire” y evite la maceración de la piel y las infecciones por hongos.

-Suela de moderada fricción, para evitar que el niño resbale, pero sin la excesiva fricción de algunas suelas de goma.

-Ligeras, para reducir el gasto energético.

-En los niños pequeños conviene que el zapato sujete el tobillo para evitar que se le salga mientras corre sin que sea una bota.

-Si el zapato tiene un buen contrafuerte sujetará mejor el talón y el desgaste del zapato será menor. Sin embargo, los niños pueden usar sandalias en el verano por ejemplo. No se debe abusar de las chanclas durante muchas horas al día, sobre todo cuando se realizan paseos o caminatas prolongadas. Para estas situaciones, un calzado transpirable es lo indicado. Es preferible una mejor sujeción que una excesiva libertad en el calzado, siempre y cuando, se trate de caminar una importante distancia o llevarlas demasiadas horas al día

Características del calzado de adultos

El calzado debe ser cómodo a la vez que funcional. Hay una serie de criterios a tener en cuenta a la hora de elegir calzado.

-El peso: cuanto más pesada sea la persona, mayor será el gasto energético que se provoca durante la marcha. Por consiguiente, si el peso es más ligero, la fatiga aparecerá mucho después que si la persona es más pesada. Esto justifica la importancia de tener un peso adecuado.

Calzado de adultos demasiado plano. Calzado de adultos demasiado plano.

Calzado de adultos demasiado plano.

-La flexibilidad. Cuanto más flexible sea el calzado, el movimiento de los dedos del pie será más fácil. Esto hará que la pisada sea más uniforme y que el gasto de energía que supone la fase de impulso de la marcha se verá reducido. La fatiga tardará más en aparecer. Se puede comprobar que el calzado es flexible si podemos unir la punta de la zapatilla con la parte trasera de la misma, sin un gran esfuerzo.

-Estabilidad. Es una propiedad importante sobre todo en algunos tipos de pie como es el pie pronador o con poco arco. Éste tenderá a deformar el calzado hacia dentro debido al poco arco plantar que tienen estas personas. Si la zapatilla es estable y resistente, esta deformidad no se producirá. Es fundamental personalizar el tipo de calzado en función del pie de cada persona. Esto nos llevará a una adaptación completa y a evitar dolor de pies.

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