Daniel Diges, actor musical: "'El fantasma de la ópera' ha atravesado la perfección y se ha convertido en un clásico para siempre"

El musical ofrece esta tarde su última función en Sevilla antes de continuar su gira

Producida por Letsgo, la obra también visitará las ciudades de Córdoba y Málaga

'El fantasma de la ópera' se estrena en Sevilla: el musical que continúa planteando "dilemas morales" 40 años después de su estreno

El actor Daniel Diges durante la rueda de prensa que el elenco ofreció en Sevilla con motivo del estreno del musical en la ciudad. / JUAN CARLOS VAZQUEZ
Cristina Cueto

22 de febrero 2026 - 07:00

Daniel Diges es uno de los actores más cotizados de la escena de los musicales patrios. En los últimos años, se ha metido en la piel de Jean Valjean (Los Miserables), Gastón (La bella y la bestia), Rob J. Cole (El Médico) y ahora encarna al Fantasma, protagonista indiscutible de El fantasma de la ópera. La obra que adaptaron Andrew Lloyd Webber y Richard Stilgoe de la novela de Gaston Leroux celebra este 2026 el 40º aniversario de su primera función en el West End londinense.

Diges confiesa que para representar a su personaje –cargado de oscuridad– toma “ese lado que rechazamos de nosotros mismos cuando nos enfadamos” y “cuando estamos inseguros”. No todo es sombrío. Ambos conectan en la pasión por la música, disciplina que consigue hacerlos “volar”. La adaptación de la obra que dirige Francisco Bellone y produce Letsgo afronta hoy su última representación en Sevilla y seguirá su gira con la que pasarán por Córdoba (del 15 al 24 de mayo) y por Málaga (del 3 de julio al 9 de agosto).

Pregunta.¿Es más de Jean Valjean, de Willy Wonka o del Fantasma?

Respuesta. A día de hoy, del Fantasma.

P.Todos estos personajes tienen en común haber sufrido cierto rechazo por parte de la sociedad.

R. Totalmente. No lo había pensado, pero es verdad que últimamente hago personajes un poco oscuros. Son personas que, además, cometen errores por ese rechazo tan fuerte y por cómo se sienten dentro de la sociedad.

P.Ahora está de moda desplegar cierta perspectiva psicológica que explique por qué los villanos actúan de forma perversa. ¿Nos llama la atención profundizar en ese lado oscuro?

R.Antes un malo era un malo y ya está. Ahora, el sociópata lo es porque viene acompañado de un trastorno y está muy estudiado. Como actor, es muy interesante leer sobre esos temas. Hay que entender de dónde viene lo bueno y lo malo. Lo mismo hay asesinos y gente en la cárcel, porque no se sentían valoradas por la sociedad y acabaron tomando el camino malo. Intento llevar a mis personajes ahí. Por ejemplo, hice a Willy Wonka con muy poco don social y le di mucho humor negro.

P.¿Cómo ha sido trabajar el Fantasma?

R.Ha sido muy bonito e interesante. Al final, siempre tienes alguien que te ayuda a dirigirlo y te va guiando. Cuando conectas tan rápido con ciertas emociones te das cuenta de lo importante que es estudiar los personajes desde lo más hondo. A la hora de pisar el escenario, las emociones salen de una manera más natural, casi no tienes ni que pensarlas.

P.Además, este personaje da cierta ternura en algunos momentos, cualquiera puede llegar a empatizar.

R.Esa es la complejidad del personaje. No puedes hacer que los espectadores solo vean esa parte oscura. Tienes que dar luminosidad a la oscuridad y la mejor manera es darle ternura. Hacer que la gente entienda los cambios bruscos que tiene. Hay momentos en los que el público no debería aplaudir y, al final, lo hacen porque conectan mucho con él y lo entienden.

P.¿Qué hay del Fantasma en Daniel Diges?

R. Todos tenemos luz y oscuridad. Me conecto con el Fantasma cuando explica cómo es la música, cómo la siente y cómo vuela con ella. Cuando me conecto ahí, es cierto que soy yo, porque así es como siento la música. Cuando me conecto a su parte oscura, me meto en la mía también. En ese lado que rechazamos de nosotros mismos cuando nos enfadamos, cuando estamos inseguros, cuando la cagamos y cuando estamos furiosos. Y para la cara positiva, convierte el mejor momento del día en algo hermoso. Estoy trabajando bastante eso en este personaje.

Un momento de la representación. / LETSGO

P.¿Cuál ha sido el mayor desafío que tiene que afrontar para este musical?

R. He tenido que agravar más mi voz y llevarla a un lado un poquito más lírico. Pero siempre digo que los intérpretes de musicales somos atletas de la actuación. Somos 360º y hacemos de todo. La dificultad de hacer musicales está en sacar esa energía de donde sea y estar siempre al 200%.

P.¿Cuál es el secreto para que El fantasma de la ópera lleve 40 años en cartel y mantenga su actualidad?

R.Es una historia universal que se podría contar en esta época también. Cuando Andrew Lloyd Webber la escribió estaba conectado con algo un poquito más arriba de donde vivimos. Cada vez que suenan esos acordes parece que están tocados por Dios. Es una cosa maravillosa. Además, tiene rock sinfónico que te llega adentro. El fantasma de la ópera se ha convertido en un clásico. Siempre digo que cuando los proyectos llegan a la palabra clásico es que han superado la idea de perfección. Con este musical ha pasado eso. Ha atravesado la perfección y se ha convertido en un clásico para siempre.

P.¿Qué tiene de especial esta adaptación?

R.Todas son especiales, pero es verdad que Andrew Lloyd Webber ha elegido esta versión como original de gira. Tiene mucha magia y pasan muchas cosas. Hay mucho susto, emoción y espectacularidad. Un tsunami de emociones.

P.¿El teatro musical en España está viviendo su época dorada?

R.Llevamos muchos años con esto. Me acuerdo que hacía entrevistas con Los Miserables en 2010 y ya éramos el tercer país con más musicales del mundo. Para mi gusto incluso hay demasiados musicales. Es una maravilla que haya tantísimo trabajo y que los artistas y el público tengan donde elegir, pero hay demasiada oferta y no sé si existe tanta demanda para cubrirla. Por lo menos, en Madrid. Es verdad que también es muy chulo que los productores se arriesguen. Sacar la cultura adelante es el mejor regalo que se puede hacer a la sociedad. Estamos viviendo un momento muy bonito en el que se está preparando a mucha gente joven. Dentro de diez años habrá un nivel enorme y será muy difícil elegir artistas.

P.Hace un par de años se rompió el tabú de la sobre las asfixiantes condiciones laborales del sector, la parte más oscura que nadie ve. ¿En qué estado está la cuestión después de que se pusiera encima de la mesa?

R.Se ha regularizado mucho. Gracias a Dios, yo he tenido bastante suerte. A mí me gusta mucho trabajar y si tengo que estar a las tres en el teatro llego a las dos. He tenido épocas en las que hacía tres funciones un domingo como protagonista. Nunca me he sentido explotado. He podido estar más cansado o menos, pero siempre me han cuidado mucho las productoras donde he estado. Entonces, no me puedo sumar a lo que ha pasado. Cada uno vive su profesión y su presente de distinta manera.

P. ¿Qué le diría a un joven que se está preparando para llegar a Madrid y seguir sus pasos?

R.Que disfruten el estudio como si ya estuvieran trabajando. Es la mejor manera de estar preparado y llegar a estar conectado en esa energía de agradecimiento. Siempre he vivido el presente y cuando he tenido personajes un poco más pequeños los he cuidado como si fuera el protagonista. Lo principal es ser muy constante, muy trabajador y no ser vago. En esta profesión no puedes ser vago.

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