Duró un ratito

23 de febrero 2026 - 03:09

Luego de un inicio polémico tras la salida de Xabi Alonso. De derrotar al Benfica en Lisboa con golazo y polémica también cuando no, alrededor de Vinícius. Luego del pinchazo del Barcelona y alcanzar el liderato, la tranquilidad en la casa blanca duró un ratito. El Real Madrid jugó este sábado en Pamplona donde se supone que ya sabe lo que le espera. Un equipo navarro que juega con los dientes apretados, una afición que lo lleva en volandas, un Víctor Muñoz que es un dolor de muelas y un goleador como Budimir, que ya sabes que si juega marca, por lo que si quieres ganar tienes que convertir al menos dos tantos, ya que el croata se trae un gol desde el vestuario. Si no tienes en cuenta estos elementos, lo más probable es que pierdas. Más si cuentas con errores como el de Ceballos, que en el descuento, cuando el empate iba a cerrar la noche pamplonica, va y le mete un pase de gol, de golazo, a Raúl García quien ya había marcado de manera similar en la Segunda División. El tanto dejó al Madrid de Arbeloa al desnudo y el Osasuna fue el espejo para que se vea lo que hay o lo que falta, que son ideas y patrón de juego. Después de cinco temporadas y con Modric y Kroos fuera del club, Ceballos no ha podido hacerse un hueco en el equipo titular. Lo poco que juega es intrascendente y cuando trasciende es a favor del rival. El Real Madrid puede ganar y perder con cualquiera y la idea de que las cosas han cambiado, duró un ratito. Queda mucha temporada por delante y no tiene pinta que el técnico vaya a hacer pie en un terreno tan pantanoso.

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