La Rambla
Julio Gonzálvez
Navajazos de día y en la noche
Homenaje a Cataluña es uno de los mejores libros que se han escrito sobre la Guerra Civil. En diciembre de 1936, George Orwell se presentó voluntario a combatir con los republicanos. Llevaba un carnet de un partido de izquierda antisoviética y lo mandaron a luchar en una unidad del POUM –un partido más o menos trotskista– destinada en el frente de Aragón. Cuando estaba de permiso en Barcelona, en mayo de 1937, estallaron los enfrentamientos entre anarquistas y comunistas que ahora se conocen como “los hechos de mayo”. Los comunistas acusaron a los trotskistas y a los anarquistas de ser saboteadores que luchaban a favor de Franco y Orwell no tuvo más remedio que tomar las armas para defenderse de quienes lo acusaban de ser un espía y un traidor. Poco después, Orwell tuvo que huir como un conejo a Francia. En Barcelona, antes de huir, Orwell conoció a un tipo al servicio del PCE al que todo el mundo llamaba Charlie Chan y al que definió como “la primera persona que he conocido que se gana profesionalmente la vida contando mentiras” (me pregunto qué diría Orwell de nuestra sociedad actual). “Durante las últimas semanas que pasé en Barcelona, el aire estaba viciado por una desagradable atmósfera de sospecha, temor, incertidumbre y odio velado”. Eso escribió Orwell mientras se acordaba del mentiroso profesional Charlie Chan, que acusaba de ser traidores a todos los que habían combatido en un batallón del POUM.
Por desgracia, el libro de Orwell nunca ha sido muy apreciado en España (deja en pésimo lugar al PCE y es decididamente antifranquista, de modo que no convenció a ninguno de los dos bandos), pero sigue siendo clave para entender nuestra Guerra Civil. Y desde luego, lo que leemos en ese libro no nos permite creer en un cuento de hadas entre buenos y malos: se mire como se mire, todo fue mucho más complejo y más enrevesado. Y si ahora mismo, en 2026, cuando nadie se juega la vida, mucha gente sigue manteniendo las mismas actitudes de desconfianza y sospecha que Orwell vivió en Barcelona en 1937, podemos imaginar cómo demonios serían las cosas cuando empezó la guerra en 1936.
Y sí, sí, estoy hablando de la polémica que ha rodeado la nueva edición de Letras en Sevilla dedicada a nuestra guerra. Los Charlie Chans siguen campando a sus anchas, amigos.
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