El Pingurucho
Fátima Herrera
Soñar en La Chanca
Nos vamos lejos de lo que amamos, lejos del idioma que hablamos, de las personas que nos vieron crecer. Nos alejamos de los recuerdos, de los abrazos que nos confortaban. Nos perdemos cumpleaños, momentos especiales, días señalados. Nos perdemos en la rutina del día a día, en el deseo constante de regresar, de volver a sentirnos en casa. Y en ese alejarnos vemos cómo el tiempo se lleva consigo esas pequeñas partes de nosotros, las que alguna vez fueron tan importantes. Nos perdemos en la esperanza de que nuestros hijos crezcan cerca de los abuelos, de que conozcan la cultura que nos vio nacer. Llegan los años en que en los días especiales notamos que faltan personas a la mesa. Y en la quietud de la noche, te preguntas si todo valió la pena, si el precio de alejarnos fue demasiado alto. Nos alejamos buscando un futuro mejor, pero, al mismo tiempo, nuestra identidad se aleja con nosotros. El sacrificio no se mide solo en logros materiales, sino en lo que dejamos atrás.
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