Abierto de noche
Francisco Sánchez Collantes
La otra noche
Como ya saben, la polarización política campa a sus anchas en nuestro día a día. Como diría mi padre: “Juan o Juanillo”. Ni unos son tan buenos ni los otros son tan malos. Podemos poner el ejemplo de Trump y Sánchez. Ahora mismo son los líderes extremos; uno de los conservadores y otro, de la socialdemocracia. Los números uno para su público, pero lo más perjudicial para destruir sus ideologías.
Lo que está claro es que sus asesores y propaganda política están funcionando como la pólvora y aprovechan el estado eufórico que la sociedad vive. Si bucean un poco en internet, podrán comprobar sus estrategias y mensajes con esto de la guerra en Oriente Medio. Uno usa la misma táctica de Joseph Goebbels durante el gobierno de Adolf Hitler en la Alemania nazi y el otro, la de Joseph Stalin en la Unión Soviética. Ambos se alimentan y siguen creciendo. Pero aquí hay una diferencia bestial entre unos y otros.
Trump ni sabe dónde está España y quién es realmente Sánchez, y nuestro presidente hace saber al mundo entero que él es el único que puede con Trump. Aunque insisto, allí en la Casa Blanca ni saben quién es el tal Sánchez. Como les decía, el movimiento trumpista con esto sigue subiendo y los radicales tuiteros tienen más munición. Al menos, a nivel internacional como el que Sánchez sigue buscando y algo ha conseguido.
Lo que sí está claro es que el eslogan ‘no a la guerra’ en nuestro país ha calado incluso para algún votante de centro derecha. Con ello ha conseguido que se hable de él y que todos los actos políticos, sociales o culturales lleven el emblema que Moncloa quiera que se escuche y cuele. Fíjense lo que les digo: esto ha hecho reforzar más al presidente del Gobierno. Llevarse los votos de Sumar y conseguir la confianza de alguno enfadado por la corrupción. De hecho, lo de Ábalos, Koldo, Cerdán es historia y ya se ha olvidado, incluso para los medios. Les digo más, a día de hoy, si hubiera unas elecciones, habría empate técnico entre los populares y los socialistas.
La oposición sigue dando palos de ciego, peleándose con Vox, y mientras, los asesores del Ejecutivo trabajando a destajo para seguir dejando claro que todos son bulos y máquina del fango.
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