La tapia con sifón
Antonio Zapata
Vino, euros y salud
Ojalá esté totalmente equivocado. Ojalá que solo se trate de una paranoia. No quiero alarmarles, pero creo que estamos siendo invadidos por una legión de zafios. Sí, seguro que usted, amable lector, podría referir mil gestos cotidianos de mala educación. ¿Cómo luchar ante esta epidemia? ¿Cómo defenderse ante tanta zafiedad?
Vivimos en medio de la gente, en consecuencia estamos obligados a tener en cuenta a los otros, a todos lo demás. Afortunadamente, no todos somos iguales: hay niños que saben comportarse en todos los sitios. Eso viene de casa bien aprendido. Habrá alumnos en las clases que son amables. Eso viene de aprendido desde casa. Hay jefes atentos y hay empleados que saben sonreír. Caso aparte son los empleados públicos. Éstos deberían, en general y salvo contadas excepciones, deberían aprender educación e incluso urbanidad, pero, ¿qué hacer con los otros?
¿Cuál es el mayor bien y la mayor riqueza que puede tener una persona antes las demás personas? La buena educación.
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