Vino, euros y salud

16 de febrero 2026 - 03:08

El Gobierno ha presentado el Plan Internacional de la Gastronomía Española, elaborado junto con 120 cocineros, sumilleres, productores, académicos y expertos en turismo. Consta de diez medidas para convertir nuestra reconocida fortaleza gastronómica en política de Estado. Un dato significativo es que la alimentación, la gastronomía y el turismo representan conjuntamente el 45 % del P.I.B. Conocíamos la importancia del turismo, la de nuestra producción alimentaria y la excelencia de nuestra cocina, pero el dato, casi la mitad del PIB, es abrumador, quizá porque casi siempre hemos tratado estos tres sectores por separado.

Alguna de las medidas del Plan parece sencilla pero puede tener calado: renovar las cartas y menús de Paradores, líneas aéreas y ferroviarias, “para que cada viaje de negocios o de ocio sea una embajada de lo que somos y de lo que producimos”. Aunque cada vez tiene el vino más enemigos, destaca su importancia en este proyecto. Según se deduce de los datos manejados para el Plan, el vino es el pegamento que hace que ese 45 % del PIB funcione como un sistema y no como una suma de partes. Tenemos los medios para situar a España como productor de vinos alto valor, no solo de volumen como casi siempre se nos considera. Y la verdad es que, en estos momentos y con muy pocas excepciones, cuando alguien coge un avión o un AVE en España, la experiencia del vino que recibe es mejorable. Por eso la medida de renovar las cartas no es una cuestión meramente gastronómica.

El sector del vino ya es económicamente importante: según la Interprofesional del Vino, el sector genera 22.350 millones de euros de valor añadido bruto. Hay 36 rutas oficiales del vino con 2,5 millones de visitantes anuales, pero los estudios dicen que el 80 % de los turistas no tiene interés en visitar una bodega y que la manera de atraerlos es combinar el vino con la gastronomía y experiencias innovadoras. España, a diferencia de Francia o Italia, rara vez ha tratado vino, comida y turismo como un activo unitario. El nuevo Plan, puede enmendar ese error. De momento, el hecho de que sea el Gobierno quien lance el Plan indica que la gastronomía ha dejado de ser una cuestión de estrellas Michelin para convertirse en política industrial, turística y territorial. Y el vino tiene un papel destacado. Incluso para la salud mental: el vino limpia el diente, sana el vientre y alegra la mente. Anda que no.

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