Lo que habría que debatir

23 de enero 2026 - 03:06

Hace cuarenta años dejé el tabaco por prescripción facultativa y ahora ‘me estoy quitando’ de las tertulias televisivas y no necesito ningún consejo médico: para la salud son peores que el fumeque. Estos programas parecen diseñados para aumentar la confrontación ciudadana, y creo que lo consiguen. Falta que en algunos empiecen a pegarse. Salvo contadas excepciones, como la Mesa de Análisis que conduce Teodoro León Gross en Canal Sur, y luego algunos periodistas sueltos que participan en las tertulias de otras cadenas y que, con independencia de su ideología, aún conservan eso tan escaso que es el sentido común, el panorama es desolador, por no hablar ya de todos esos sectarios a favor de obra de la pública que, en los escasos segundos que de vez en cuando conecto con ellos, sueltan siempre alguna perla, como ése que dijo no hace mucho que nada de pedir elecciones, que había que tener “paciencia democrática”. En cualquier país democrático y avanzado, no en esto que tenemos aquí, con tres ejercicios, tres, sin presupuestos generales se disuelven las Cortes o el presidente se somete a una cuestión de confianza. Pero hace poco, y no en la pública sino en Antena 3, escuché a un periodista, al que por cierto hacía tiempo que no veía y a quien siempre he tenido por un tipo cabal, decir que bueno, que lo de la ordinalidad catalana se podía al menos debatir, estudiar si quien más recursos aporta no tendría que recibir también más servicios, porque un trabajador que cotiza más sí que recibe más pensión.

Si vamos a hablar en serio, convendría señalar que Junqueras, al pergeñar con Sánchez la nueva financiación autonómica, no lo hizo para que ganásemos todos los españoles, cosa que le importa un pimiento y además para eso no se llevan a cabo reuniones bilaterales secretas, sino para beneficiar a Cataluña, y tiene todo el derecho, pero contra el vicio de pedir está la virtud de no dar. Entonces lo que habría que debatir (esto sí) es si por cada cesión al independentismo para que Pedro conserve su sillón, el Gobierno ha de continuar debilitando al Estado aumentando en miles de millones el montante destinado a las restantes autonomías para afirmar que estas salen ganando. Esta gente va a dejar al Estado en las raspas y luego no hay para el mantenimiento de las vías del AVE, entre otros mantenimientos. O igual es que uno no anda muy bien hoy del ‘estado anímico’, que diría Puente.

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