Ideología por encima de todo

28 de enero 2026 - 03:06

Las tragedias o desgracias muchas veces son imprevisibles y ocurren sin que nada pueda estar en nuestras manos. Pero tampoco, cuando ocurren, debemos pasar y no exigir nada a nadie. Igual, muchas no hubieran ocurrido y otras, podrían haber resultado no tan fatídico. El último caso puede ser el del accidente ferroviario de Adamuz. Aquí, como en la Dana de Valencia, nadie puede quedarse de brazos cruzados. Parece ser que esta tragedia fatídica ocurrió por la rotura de una soldadura. Es decir, un mal mantenimiento de la vía que incluso hemos escuchado decir al propio Óscar Puente que fue hace poco reformada. Con todo lo que se va sabiendo, debemos exigir una dimisión inmediata. Lo que pasa es que vivimos en un momento en el que la ideología está por encima del servicio al ciudadano y todo da igual mientras su cerrazón siga adelante. Aunque aquí la diferencia es que hay muertos y no retrasos de horario. No podemos permitir que el dinero y los impuestos que pagamos todos, que por cierto hay récord de recaudación, no se destinen, por ejemplo, a tener un mantenimiento de diez para el servicio de alta velocidad. Para colmo, en este caso, ya hemos conocido informes de Adif, comunicados de maquinistas e incluso profesionales afirmando la mala infraestructura que había en nuestra red ferroviaria. Hay cartas, informes o incluso vídeos de los propios viajeros denunciando el estado de las vías. Imagino que no había mucho tiempo para hacer caso a esto y sí para colocar en Transportes a Jessica o alguna amiguita del ministro Ábalos. Aquí lo ejemplar, y tanto que exigieron a Mazón y con razón, sería reconocer el estado lamentable del servicio ferroviario y dimitir. También les digo que Sánchez está dejando morir a Puente, permitiéndole ir a todos los medios e intentar sobrellevar la chapuza. Una estrategia para que a él nadie le diga nada, por eso está recluido en Moncloa. En definitiva, tampoco hay que ser muy listo para saber que cuando hay más trenes, el mantenimiento debe ser el doble; es igual que una carretera y un vehículo. No debemos olvidar y debemos exigir explicaciones, dimisiones y dónde va el dinero que todos pagamos, porque al final lo público y todo lo construido se está abandonando.

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