
Libertad Quijotesca
Irene Gálvez
¿Hasta cuando?
Paseo Abajo
Hay personas que en el transcurrir de su vida pasan desapercibidas, o casi. Se preocupan de sus familias, sus trabajos, hacer el bien o el mal, dependiendo de su forma de ser, pero sin darle cuartos al pregonero. Las llamaríamos gente normal. No es el caso de otros, a los que una vez con el poder en sus manos, les encanta pasar a la historia, y para ello no paran en barras, ni en leyes. Si hay que cambiarlas, se cambian. Se dan en el mundo de la política, aquí tenemos el caso de Pedro Sánchez. De los anteriores presidentes pasados por los gobiernos de España vamos a recordar algunas de sus meteduras de pata, todos se han sentido bancos de madera en algún momento de su mandato, pero ninguno ha llegado a la altura de Pedro, que se ha convertido en carpintero de todas las maderas, o cocinero de todas las salsas. Junto a los políticos, donde se acumulan los más araneros de la vida, los más sectarios, cada uno con las miras puestas en que su ideología es la única y verdadera, aparecen las religiones, que también se las traen. No tienen en la vida de la sociedad la importancia de los políticos, no nos meten la mano por cataplines en los bolsillos, y eso hace que no miremos a sus líderes con la fobia que se le está tomando a los que usan nuestros dineros para sus caprichos, los de sus hermanos, señoras, padres y primos. Si en el apartado político tenemos a Pedro, en la religión católica nos apareció el Papa Francisco. Argentino él. Nadie pone en duda que se ha convertido en el más polémico de los lideres religiosos del momento. Hoy bendigo a los gays, mañana que esa bendición es solo a nivel individual. La mujer debe llegar a representar en la iglesia de Cristo lo mismo que los hombres. Ha logrado que las diferentes congregaciones religiosas anden a la gresca entre ellas, y que se le acuse de estar barriendo a todo un sector, unos aseguran que es por la edad, otros que es por la ideología. Por lo que sea, Francisco no pasa desapercibido. La última que nos ha ofrecido, la de hoy, tiene su aquel. Reconoce que en los seminarios hay mucha mariconería (el Papa se refería a los italianos), y que los homosexuales no deben ser admitidos en los mismos. Supongo que en este caso se refiere a todos los que están bajo su mando. Ayer bendecía a las parejas gays, al día siguiente solo a nivel individual, hoy que hay mucha mariconería en los seminarios, y que deben cerrarse las puertas a los gays. La de mañana llegaba pidiendo perdón. Pero es el Papa.
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