Ciavieja
Moreno Bonilla maltrata a Almería
Un escándalo relacionado con la vivienda es normal que haya generado mucho ruido: en Alicante han construido 140 (ciento cuarenta) viviendas de promoción oficial (VPO) de lujo, lo que nos parece una contradicción en sus propios términos. ¿Cómo se explica que, con la escasez de viviendas que hay, una de las escasas promociones de VPO sea de lujo? No suena tan raro cuando nos enteramos de que esas lujosas viviendas, en la playa de San Juan, con garaje, trasteros, piscina, gimnasio, centro social y pistas deportivas, han ido a parar, en buena medida, a los mismos que las han promocionado. Empezando por la concejala de Urbanismo y terminando por una directora general de Vivienda -que le ha adjudicado tres a dos hijos y un sobrino-, pasando por numerosos técnicos y cargos políticos, como el jefe de gabinete de la Consejería de Turismo. No se sabe aún cuántos se han llevado en total este hato de chorizos y cuántos pisos habrán sido para gentes del común, aunque no deben de ser muy “del común” cuando pueden mercarse una casa de lujo en la cotizada playa alicantina.
El alcalde, que dice que se acaba de enterar por la prensa porque esto se hizo antes de su mandato, dice que va a investigar y que los que “hayan adquirido de forma fraudulenta las viviendas, las pierdan”. Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita, dirán los afortunados autobeneficiados. No sabemos por qué se critica tanto este hecho, cuando estamos acostumbrados a que se hagan cooperativas para edificar viviendas para los socios. Claro que, en este caso, los “socios” no han puesto los dineros para construir, sino que han conseguido que los pongan el ayuntamiento y la consejería. Sería una injusticia que acabaran perdiendo sus casitas, con el ingenio, cavilaciones y esfuerzos que han derrochado en montar el tinglado. Tampoco se sabe el precio que habrán pagado por los pisos, pero como están subvencionados seguramente han sido un chollo. La gran demanda “interna” abona la suposición de que eran bastante asequibles.
Y otra razón por la que no se debe criticar este caso, es que esta forma de actuar es un avance. Es mucho mejor que el sistema utilizado por otros ediles, verbigracia Ana Botella quien vendió casi dos mil pisos VPO de Madrid, con los inquilinos dentro, a un fondo buitre americano. Otro dato a favor es que la plusvalía de esta operación se queda en España y no se la lleva a Trump.
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