El Pingurucho
Fátima Herrera
Soñar en La Chanca
En el barrio de La Chanca Pescadería bulle la esperanza y lo hace de manera especial a través de sus niños y niñas. Los concejales del PSOE hemos tenido la suerte de asistir a uno de los ensayos de Carnaval de la asociación ‘La Traíña’, donde, además de cantar y bailar, entre risas y juegos, se siembra en estos pequeños valores que les acompañarán el resto de sus vidas.
La labor social que realiza esta asociación, al igual que otras tantas que trabajan en los barrios de Almería, es impagable, pues, en su caso, además, están rescatando una tradición tan nuestra como el Carnaval y creando un espacio donde se fomenta el orgullo por un barrio lleno de historia, tradición y, sobre todo, de personas que luchan cada día por mejorar su comunidad.
Allí también hemos escuchado, una vez más, las preocupaciones de los vecinos. Nos hablan de la falta de limpieza en sus calles, del deterioro de las zonas comunes, de la falta de espacios verdes y parques infantiles, y de la necesidad de mejorar la sede vecinal, que es un punto de encuentro vital para el barrio. No son caprichos, sino necesidades básicas que llevan demasiado tiempo sin ser atendidas.
Con muy poco de los 266.000 euros presupuestados por la alcaldesa para decorar su despacho podrían haber arreglado los aseos, que no funcionan, renovar los suelos y dar una mano de pintura a la sede.
Pescadería La Chanca no es un barrio más, es un símbolo de nuestra ciudad, de su esencia marinera y de su capacidad para resistir y salir adelante. Pero también es un barrio que, durante los casi 23 años de gobierno del Partido Popular en el Ayuntamiento, ha sido olvidado en demasiadas ocasiones.
Los vecinos no piden lujos, solo lo justo: un entorno limpio, seguro y cuidado, donde puedan vivir con dignidad y donde sus hijos e hijas puedan crecer con las mismas oportunidades que en cualquier otro barrio de Almería.
Invertir en este barrio no es solo una cuestión de justicia social, es también una oportunidad para dignificar una parte fundamental de nuestra ciudad. Y estos niños y niñas nos han dado una lección: a pesar de las dificultades, es posible soñar y construir un futuro mejor.
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