A la luz del día
Antonio Montero Alcaide
Verdades reveladas
Cabo de Gata no es solo un paraje de belleza excepcional. Es un laboratorio vivo donde se manifiesta con nitidez el dilema contemporáneo entre conservación de la geo y biodiversidad, y el uso público. La fuerte estacionalidad turística tensiona los ecosistemas marino y terrestre, y complica la gobernanza multinivel del espacio protegido. De ahí la necesidad de un modelo de turismo responsable basado en la desestacionalización, diversificación de la oferta, educación ambiental y un refuerzo real de la ordenación y la vigilancia.
Acumula reconocimientos y figuras de protección singulares, terrestres y marinas: Reserva de la Biosfera y Geoparque Mundial de la UNESCO, entre otras. Un parque de este nivel requiere un régimen de visita compatible con la conservación, que deslocalice flujos, limite usos de alto impacto y consolide una economía local apoyada en la calidad y la continuidad.
La Junta Rectora impulsa procesos participativos para ordenar progresivamente las actividades y compatibilizar conservación y desarrollo local. En este marco se han aprobado objetivos de gestión para 2026, entre ellos la prohibición de motos de agua y la continuidad del balizamiento.
Tenemos recursos jurídicos para descongestionar zonas críticas, adecuar la intensidad de uso a la capacidad de carga, orientar el uso público hacia la calidad y educación ambiental, y regular actividades de turismo activo y ecoturismo; guiados por los principios de precaución y prevención. No es casual, el pico de presión coincide con el verano, cuando se rozan los límites de resiliencia y se multiplican impactos y externalidades.
Reducir la estacionalidad es prioritario. Exige productos y experiencias ligados al conocimiento y a la interpretación del patrimonio natural y cultural durante todo el año; como el ecoturismo, turismo científico y de aprendizaje, y la puesta en valor del patrimonio etnográfico, pesca artesanal, artesanía, gastronomía y marca Parque Natural.
El turismo no es antagónico a la conservación, puede ser su aliado si se gestiona con rigor, conocimiento y participación. El éxito dependerá de una responsabilidad compartida de instituciones, empresas y visitantes. Y, junto a ello, la sostenibilidad también requiere entornos seguros. Combatir el narcotráfico y el tráfico de seres humanos en nuestras costas es ineludible para proteger naturaleza, legalidad y dignidad humana.
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