ENTREVISTA A FRANCISCO GÓNGORA, ALCALDE DE EL EJIDO "El Ejido tiene una oportunidad de futuro como no ha conocido antes”

  • El PP afrontará las elecciones municipales más imprevisibles de la última década con un líder motivado y convencido de algo: lo que está por venir será mucho mejor que lo vivido

  • Francisco Góngora no elude ningún tema y habla abiertamente de inmigración, de Vox y de su juicio pendiente, entre numerosos asuntos más

Francisco Góngora aspira a poner el reloj a cero y encarar cuatro años más como alcalde de El Ejido. Francisco Góngora aspira a poner el reloj a cero y encarar cuatro años más como alcalde de El Ejido.

Francisco Góngora aspira a poner el reloj a cero y encarar cuatro años más como alcalde de El Ejido. / Anyo (El Ejido)

Se agota el segundo mandato de Francisco Góngora al frente del ayuntamiento de El Ejido. Casi ocho años de absoluta fiscalización del gasto por parte del estado a consecuencia de una herencia ruinosa, casi inasumible. El alcalde saca pecho de la gestión económica realizada en este periodo y del bloque sin fisuras que forma junto a su equipo. Habla claro sobre inmigración y sobre el nuevo panorama político, desconocido, que se presenta. Pedirá nuevamente la confianza a los ejidenses para un nuevo ciclo que, como deja claro en esta entrevista, cree que es el más ilusionante y con las mejores perspectivas de avance, sostiene, de la historia reciente ejidense.

–¿Cómo ha sido gestionar estos años con las manos tan atadas en el plano económico?

–Ha sido un esfuerzo de eficiencia. Nos encontramos un ayuntamiento con una deuda disparatada, uno de los más endeudados de España. El agujero en la tesorería era de 114’5 millones de euros, que es una barbaridad. Hemos pagado ya 125 millones de deuda, que hemos reducido, y 60 en intereses. Ahora el periodo de pago a proveedores, cuando antes había proveedores que llevaban dos y tres años sin cobrar, se ha reducido a 18 días. Para llegar a eso hay que hacer una administración muy eficiente. Un ejemplo: Antes el presupuesto para mantenimiento era de 25 millones; nosotros lo estamos haciendo con 10 y habiendo mejorado mucho en servicios como la limpieza, reurbanizaciones, pavimentación, zonas verdes etc. Con los presupuestos que hemos tenido, que han sido muy realistas, hemos tenido que pagar el corriente nuestro, poniendo mucho orden, y lo de atrás. Hemos logrado mejorar la gestión y destinar una parte del ahorro a inversiones, no solo a pagar deuda.

–¿Y esa situación de contención cambiará en la próxima legislatura?

–Tiene que cambiar. Tenemos un techo de gasto que queremos que el gobierno nos quite. En 2018 podríamos haber gastado 6 o 7 millones más en inversiones. Cumplimos con creces con nuestro plan de ajuste y el ahorro generado una vez que pagamos toda la deuda para ese año no podemos destinarlo, por ser aún un municipio con dificultades financieras, a mayores inversiones, sino que tenemos que amortizar deuda de manera anticipada. A este equipo de gobierno no se le puede tachar en absoluto de no haber hecho una muy buena gestión, eso está fuera de toda duda.

–¿Por qué está tan seguro de que los próximos cuatro años serán mejores?

–No solo serán mejores. Llevo casi 8 años siendo alcalde y no he visto un escenario de tantas posibilidades para dar un impulso de tal magnitud, tenemos una oportunidad de futuro como no hemos conocido antes. Ya tenemos en marcha los proyectos de la Edusi, que son muy importantes en materia de eficiencia energética, nuevas tecnologías, relación con la administración, juventud, espacios libres, centros culturales, la reurbanización del centro… son muchos proyectos logrados por saber hacer un buen trabajo para conseguir esos fondos comunitarios, pues de los 12’5 millones, el 80% nos viene a fondo perdido de Europa. Y luego está el cambio de gobierno en la Junta y el más que probable en el gobierno de España. Eso nos ilusiona mucho porque ya se está notando. La sintonía ahora es total.

-Planes de choque específicos en Educación y en Sanidad para El Ejido. A lo mejor están pidiendo demasiado...

–Pedimos mucho porque necesitamos mucho. En infraestructuras educativas hay muchos atrasos. Se han hecho cosas, pero no son suficientes. El Ejido tiene una población joven muy alta. Necesitamos, que lo tendríamos que tener ya: un nuevo CEIP y un instituto en Almerimar, un nuevo CEIP en Ejido Sur, que ya está también el suelo cedido; ampliaciones en Santa María del Águila o en Las Norias, reformas del Solymar de Matagorda, que es una infraestructura terermundista... Lo que le he planteado a la delegada es la necesidad de que se acometan las cuestiones urgentes en tres estadios: las urgentes en cuanto a plazas, las urgentes en cuanto a medidas de seguridad por ser edificios antiquísimos y, en tercer lugar, una planificación para el resto de centros con un horizonte temporal a cinco o seis años, pero que tengamos garantías de que en ese tiempo el Ejido va a tener cubiertas, en infraestructuras educativas, todas las necesidades.

–¿Y las prioridades en Sanidad?

–El Hospital de Poniente necesita una solución urgente y no será suficiente con que se construya el de Roquetas, porque el de El Ejido seguirá siendo el centro de referencia y está desbordado. Hay que incorporar algunas especialidades más y ampliar camas, porque aunque la intención es hacer un hospital de día, donde te pongan los tratamientos y no tengas que encamarte, hay casos en los que los pacientes se tienen que encamar. Y faltan camas. Además, no ha entrado todavía en funcionamiento el hospital de día oncológico. Y tan importante o más es la atención primaria. Ejido Norte está híper saturado y ya le he dicho al delegado que prefiero un centro nuevo, que es necesario y lo dote de servicios, como fisioterapia (que están teniendo que ir a Berja y Adra) y unas urgencias bien dimensionadas. Vamos a darles un espacio para que hagan tres o cuatro plantas, las que sean necesarias y que se haga un centro en condiciones. En Almerimar tienen un centro alquilado y les vamos a ceder un local a la entrada del puerto para que se incorpore un tercer médico y un pediatra; en Balerma también hay que ampliar para un tercer médico, en Ejido Sur lo mismo, nuevas consultas. Pero lo más urgente es el centro de salud de Ejido Norte.

Francisco Góngora, con un número de Diario de Almería Francisco Góngora, con un número de Diario de Almería

Francisco Góngora, con un número de Diario de Almería / Anyo

–¿Por qué quiere seguir de alcalde?

–Porque sé que podemos hacer en los próximos cuatro años cosas que no se han visto aquí en décadas y garantizar el futuro desde el punto de vista económico, ambiental y social. Lo tenemos muy claro y con la ayuda que vamos a tener de la Junta y con un gobierno en Madrid, que estoy convencido de que no va a ser de Pedro Sánchez, Podemos e independentistas, estoy seguro de que El Ejido va a terminar de poner freno a las carencias que siguen existiendo, por ejemplo a la inmigración irregular o en materia de seguridad.

–¿Qué necesita El Ejido de Madrid?

–Fundamentalmente, tres cosas. Un incremento de efectivos en materia de seguridad, más policía y guardia civil para el campo y la ciudad; más medios para luchar contra la inmigración irregular, algo fundamental en lo que tenemos una batería de propuestas concretas después de muchos años de estudio de este asunto;y por supuesto, infraestructuras, como los enlaces de la autovía, por ejemplo.

–Hay muchas quejas en el municipio por el precio del agua.

–Lo hemos explicado muchas veces. La subida del 30% se debe exclusivamente a la cuota que tenemos que abonar por el acuífero y al agua desalada. Hoy por hoy tenemos que pagar el agua que consumimos y la que no consumimos. Hay una directiva marco sobre el agua que dice que no se puede subvencionar, que sus costes se tienen que repercutir. Por eso todas las infraestructuras nuevas se tienen que amortizar, como es la construcción de la desaladora, y costear el precio de ese agua, por eso lo tenemos que trasladar al recibo. No es cierto que tengamos el agua más cara en el Poniente, estamos en la media o por debajo de algún otro municipio.

El alcalde atendió a Diario de Almería en el edificio consistorial. El alcalde atendió a  Diario de Almería en el edificio consistorial.

El alcalde atendió a Diario de Almería en el edificio consistorial. / Anyo

–Sin embargo Roquetas ya tiene casi el 100% de agua desalada...

–Roquetas tiene un problema con la salinización de sus pozos que nosotros no tenemos. Y Acuamed no nos ha terminado las infraestructuras necesarias, faltan conducciones y de hecho este mismo mes llegará el agua desalada a Balerma gracias a una obra que hemos pagado nosotros. Eso sí, el agua desalada es de gran calidad, como la embotellada. Yo la he probado y no se nota la diferencia con la embotellada.

–Hablando de Balerma... ¿Se quedará sin playa?

–Eso no ocurrirá. Habrá una solución definitiva. En la reunión con el subdirector de Costas se comprometió a estudiar el impacto de los espigones de Balanegra sobre la playa de Balerma, con datos. Ahí arranca el problema. Los espigones de Balanegra se hicieron por obras de emergencia, sin evaluación de impacto y a mi modo de ver deberían haberla tenido. No voy a cargar contra Balanegra, entiendo que tenían un problema y se tenía que defender, pero se tenía que haber analizado, igual que nosotros analizamos en dos estudios el tramo entre la Torre y la Lonja, para no eorosionar a Levante. Se nos ha generado un problema que no teníamos. Ahora hay dos caminos: el que se tiene que abordar: obras estructurales en toda la recta de Balerma, las que sean necesarias, y los espigones cortos pueden funcionar muy bien. La otra es quitar los espigones de Balanegra, no bastaría con recortarlos. Pero eso no pasará.

“¿Inmigración? A nosotros no nos interesa crecer a cualquier precio”

–¿Tiene El Ejido un problema de convivencia por culpa de la inmigración?

–Hay un claro problema de integración, y en cuanto hay problemas de integración y de marginalidad, obviamente hay problemas de convivencia. Hay que ayudar a la integración de las personas que están trabajando y que procuran tener una vida mejor y más digna, y evitar la inmigración irregular, porque hace que la integración sea todavía más difícil. Y hay que evitar las concentraciones: si por ejemplo en Las Norias la población inmigrante supone el 60 por ciento de un núcleo de 10.000 habitantes, si se concentra, ahí no va a poder haber nunca integración.

–¿Cuál es su propuesta?

–Lo que hay que hacer es hacer cumplir la ley. Se puede hacer, y hay que hacerlo, muchas cosas: evitar los efectos llamada; promover una inmigración ordenada, con contratación en origen; el inmigrante que llegue irregular se tiene que devolver a su país y que entre legalmente; tiene que haber centros de internamiento, detenciones adminisitrativas con todos los derechos, para poder tramitar su repatriación; apostar por una emigración circular; ayudar con más recursos a las zonas con más presión migratoria, como es nuestro caso;y que haya más seguridad. Con todos esos factores, y vigilando que no haya fraudes, El Ejido puede tener mucho futuro. Si no lo hacemos, la sostenibilidad social estará francamente comprometida.

–Hay quien dice que los ejidenses son hipócritas, porque necesitan a los inmigrantes para la agricultura y, a la vez, quieren que se vayan.

–Eso no es cierto. Sí lo es que la inmigración tiene que estar ligada a la empleabilidad, y la inmigración que tenemos ha superado con creces esa empleabilidad. También tiene que ligarse a la capacidad de adaptación o integración y a la capacidad de acogida. Hay gente que no está trabajando y a esos no los necesitamos, porque al final no aportan nada y lo que generan normalmente son problemas. Esa es la realidad. Y luego es muy importante redimensionar los servicios públicos. Si un nacional va a las urgencias con un caso realmente urgente y hay allí otras personas, muchos de ellos magrebíes o subsaharianos que no tienen una urgencia real, sino que van allí a que se les atienda porque tienen otra cultura y no entienden nuestro sistema de salud… al final eso se percibe como algo negativo y somos las administraciones las que tenemos que eliminar esas barreras. A lo mejor se pueden ampliar las consultas, se pueden reforzar esos servicios, que quien vaya a urgencias vea que se le atiende de verdad. Al final el fenómeno de la inmigración hay que ayudar a que no sea percibido como algo negativo. En materia de seguridad sucede lo mismo. Porque es cierto que necesitamos esa mano de obra, pero de forma regulada y ordenada.

–¿Qué hacen y qué se puede hacer desde la administración local?

–Todos los ayuntamientos tienen que hacer los deberes en este tema, como los estamos haciendo nosotros. Se puede hacer mucho. Para empezar, nosotros controlamos los empadronamientos, evitamos los empadronamientos en cadena, evitamos que alguien diga estar viviendo en un domicilio donde realmente no vive, o no reúne las condiciones por habitabilidad, por número de personas… eso ya lo estamos controlando desde hace un par de años y de ahí la bajada en los datos de población. A nosotros no nos interesa crecer a cualquier precio, las cosas hay que hacerlas bien. En segundo lugar, nosotros hacemos los informes de arraigo, y estamos pidiendo que sepan desenvolverse en español, que tengan conocimientos, que podamos tener elementos objetivos que muestren ese arraigo, no darlo a la ligera, como ha pasado antes y sigue pasando en otros municipios en los que no se hace ninguna comprobación. Estos informes son los que permiten el reagrupamiento familiar, y en esto también vigilamos. Estamos siendo muy rigurosos en esos controles de la vivienda, que sean adecuadas, que lleven un tiempo habitando esa vivienda… porque ha habido mucho fraude en eso y ahí estamos haciendo los deberes, aunque se puede hacer más.

–¿Qué deben hacer el resto de administraciones?

–Los municipios con mayor presión migratoria debemos tener mayor participación en tributos del estado, que tengamos planes de actuación para poder regenerar los tejidos urbanos y que no haya, de alguna manera, zonas de nuestro municipio que se queden atrás a nivel de marginalidad. Ahí hay mucho trabajo que hacer y frente a otros que abogan por un mensaje simple o simplista, en estos temas hay que profundizar.

–¿Tiene amigos inmigrantes?

–Sí, por supuesto. Claro que los tengo.

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