Fuenlabrada CF-UD Almería I La crónica Los puntos inmerecidos tienen valor doble (1-1)

  • El Almería no supo adaptarse a un encuentro físico y de fútbol directo, y se sostiene gracias a la magnífica actuación de un Makaridze estelar

  • Arbitraje malo y dañido, con un listón muy bajo para las amarillas y una roja para Sadiq que era puro teatro de Ibán Salvador

  • Rueda de prensa del partido

Celebración del gol de Villalba. Celebración del gol de Villalba.

Celebración del gol de Villalba. / LaLiga

Con 8 grados y un cielo plomizo y amenazante de agua (viva la diferencia con el ventoso y desagradable día almeriense), el Almería se plantó en el maltrecho césped del Estadio Fernando Torres. Las resaca de Filomena todavía se deja notar en el sur de Madrid. El tapete, blando y lento, iba a marcar el encuentro, obligaba a los de Gomes a buscar variantes a su juego de posesión y contras vertiginosas.

El once era el de gala, el de los jugones que la afición ya se ha aprendido y que en las últimas jornadas ha permitido dar alcance al Espanyol, con un partido todavía aplazado ante el Leganés, precisamente por culpa de Filomena. Lástima del penalti fallado por el Albacete el viernes ante el Mallorca, casi sobre la bocina. Era tarde para medir el grado de fútbol de toda la vida que es capaz de jugar este Almería, para acabar con más barro que sudor en las equipaciones. Si no, mal asunto.

La presión alta de los locales, muy de Oltra, atragantó de inicio el partido para los rojiblancos. A los 5 minutos, Nteka obligó a lucirse a Makaridze, que evitó el primero con una gran palomita a mano cambiada. La defensa adelantada de los madrileños cualquier otro día sería un caramelo para el Almería, pero en esta ocasión el balón rodaba poco, costaba conducir el contragolpe. Pese a ello, los de Gomes echaron el balón al suelo y trataron de jugar.

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Aparentemente el control era rojiblanco, pero las ocasiones las estaba poniendo el Fuenlabrada. Makaridze tuvo que volver a sacar una mano providencial a disparo de Feuillassier y en ese saque de esquina, Pulido remataba alto una segunda jugada. Se estaba cumpliendo el guión que preveía Gomes. A punto de llegar a la media hora, Morlanes tuvo el primer disparo peligroso del Almería, que también se marchó alto desde la frontal. Poco bagaje ofensivo hasta el momento.

Tercer paradón de Makaridze

Makaridze terminó por convertirse en el hombre de la primera parte, con un paradón excepcional de balonmano. Llegada por la izquierda del ataque azulón, el balón sobrevuela el área y en el segundo palo la recoge Kante, que remata en semifallo solo ante el meta rojiblanco. Makaridze aguanta sin caerse y saca la pierna abajo, evitando el gol que ya se cantaba. El 0-0 al descanso tenía nombre propio, mucho tenía que cambiar el Almería en la segunda parte porque el cántaro estaba yendo demasiado a la fuente.

Aketxe protesta por la señalización de una falta. Sagués Ocoz abusó del silbato. Aketxe protesta por la señalización de una falta. Sagués Ocoz abusó del silbato.

Aketxe protesta por la señalización de una falta. Sagués Ocoz abusó del silbato. / LaLiga

Algo tenía que cambiar Gomes en el banquillo y no lo hizo. La cosa pintaba igual de fea en el comienzo de la segunda parte ante el inmovilismo rojiblanco, Oltra se estaba merendando tácticamente a su rival en el banquillo. Ibán Salvador chutó al palo a los 47 minutos, el Almería corría detrás del balón sin mucho sentido. Era el peor encuentro desde hacía muchos meses. A los 51', de nuevo Makaridze tiró de reflejos para que no llegara el primero a zurdazo de Nteka.

Roja a Sadiq ante un experto en fingir

La cosa estaba fea, el Almería no reaccionaba y se quedó contra las cuerdas cuando Sadiq fue expulsado de forma totalmente injusta. La primera amarilla ya había sido excesiva, pero Sagués Oscoz le mostró la segunda por tocar en carrera a Ibán Salvador. En una perfecta actuación teatral, el azulón fingió que le había dado en la cara. Tanto VAR y tanta historia con la tecnología para que después los árbitros cometan fallos tan flagrantes. El pésimo arbitraje, eso sí, no quitaba que los de Gomes estaban siendo totalmente superados hasta ese momento.

Con el nuevo panorama, entró Ramazani. A falta de juego, tocaba confiar en que el belga corriera y encontrara algún hueco. Y alguien que le sirviera un balón en condiciones, puesto que la creación indálica estaba brillando por su ausencia. Pero ni por ésas. Era el partido tonto que de vez en cuando se tiene, el que sirve para bajar de la nube a los equipos que han recibido demasiados piropos. Y en ese contexto, el Almería por lo menos iba a ser capaz de salvar un empate cuando todo indicaba que iba a llegar la derrota.

A los 83 minutos, con fútbol directo, el Fuenlabrada iba a marcar el gol que parecía de la victoria con un balón colgado, control de Nteka y disparo al palo largo. Ahí Makaridze no pudo hacer nada. Sólo recogerla de la portería mientras en el luminoso se ponía el 1-0. Quedaban siete minutos y las ganas eran de quitar la televisión, no parecía que el balón fuera a llegar en la frontal a Villalba, para que empalara y pusiera el 1-1. También fútbol directo, fútbol de los 90.

Makaridze salva uno de tantos goles durante el partido. Makaridze salva uno de tantos goles durante el partido.

Makaridze salva uno de tantos goles durante el partido. / LaLiga

Punto muy importante, que hay que valorar muy y mucho. Lo primero por inmerecido, que es cuando más importante son, puesto que en estos partidos se pueden perder ascensos. Lo segundo porque lo salvó cuando todo estaba perdido y eso es indicativo de que el Almería no baja los brazos. Y tercero porque se logró en un contexto de fútbol que los de Gomes no saben practicar. Pero aún así, se salvó. Y estos partidos sólo los salvan los equipos campeones. Un punto más y a seguir trabajando, mejor sin los halagos recibidos en la Copa del Rey.

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