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Norberto Reina completa su última hazaña de ultraciclismo

Norberto Reina completa su última hazaña de ultraciclismo. Norberto Reina completa su última hazaña de ultraciclismo.

Norberto Reina completa su última hazaña de ultraciclismo. / Bikingman

No ha perdido la orientación y ha conseguido concluir una prueba donde la resistencia física y mental son fundamentales para conseguir llevarla a cabo. Norberto Reina acabó otra de sus hazañas: un reto de ultraciclismo que superó en 82 horas y 20 minutos.

El deportista asegura que el Bikingman de Portugal ha sido un reto duro: “Durante la carrera tuve muchas sensaciones. Tuve miedo porque los coches pasaban muy cerca; y miedo por la noche porque solo veía lo que iluminaba mi faro, pero conforme pasaban los horas fui tomando confianza y de noche era cuando mejor se circulaba porque apenas había tráfico y los pocos coches que me pasaban lo hacían de una manera correcta. El resto de la carrera la disfruté al máximo y vi paisajes muy bonitos”.

Reina recuerda que el abandono pasó por su mente: “Estuve a punto de decir que hasta aquí había llegado. Fue a unos 230 kilómetros de meta cuando eran las 4:30 horas. Estaba en la sierra, hacía mucho frío, me puse toda la ropa que llevaba, pero guantes solo tenía los cortos. Los dedos no los sentía, estuve sin sentirlos mucho tiempo hasta que caí en la cuenta de que llevaba unos calcetines de repuesto y me los puse como guantes. Así pude seguir. En otro tramo de la carrera había unos 10 kilómetros no asfaltados. Era un camino de tierra y piedras, y temí que se me dañara la bicicleta o que tuviese una avería, y que, por tanto, tuviese que retirarme. Pero afortunadamente todo fue bien. Fui más despacio por ese tramo y no tuve ningún problema”.

Un momento del recorrido del almeriense Norberto Reina. Un momento del recorrido del almeriense Norberto Reina.

Un momento del recorrido del almeriense Norberto Reina. / Bikingman.

Uno de los temores iniciales era la posibilidad de perderse, pero “por suerte no me perdí. Sí tuve que dar vueltas en el punto de control ya que el GPS lo tenía por tramos y tenía que volver a encontrar la ruta, pero nada sin importancia. Son increíbles estos aparatos”.

El ciclista valora el resultado final “bastante bueno porque quedé el 32 de 76 que empezamos la carrera. Hubo unos 10 abandonos. Si abandonabas, tenías que buscarte la vida para volver. Eso me hacía más fuerte para no abandonar”.

Para el almeriense uno de los aspectos más complejos “a pesar de la distancia de 952 kilómetros fue el desnivel positivo que me salió de unos 12.000 metros. Había que subir mucho”.

Durante su periplo en bicicleta, Reina ha vivido multitud de situaciones peculiares como “encontrarme en una playa una especie de reserva de animales con cebras, avestruces...; otra situación ya entrada la noche, y como hacía frío, quería buscar un hotel en un pueblo para poder descansar y me encontré con un hombre al que le pregunté. Él me llevó a la puerta de su casa y salió su mujer. Empezaron a discutir entre ellos. Al final encontré un hotel para descansar”.

El almeriense se encuentra en estado de descanso: “Antes de pensar próximos retos tengo que recuperarme un poco. Tengo falta de sueño, nalgas con rozaduras del sillín y he perdido sensibilidad en la planta de los pies. Aunque sí tengo pensado algún reto para el año que viene, creo que haré la Transibérica que consiste en recorrer la península ibérica, 2.800 kilómetros con un tiempo máximo de 14 días”.

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