Entrevista a la diputada de Igualdad y Familia, Carmen Belén López “Estos juegos son una parte del patrimonio inmaterial que tiene nuestra provincia”

Carmen Belén López, en los pasillos de Diputación.

Carmen Belén López, en los pasillos de Diputación. / Javier Alonso

La Diputación de Almería tiene un cuidado y un cariño especial a la hora de respetar y fomentar las tradiciones que hacen grandes a la provincia. Y cómo no, los juegos también forman parte de esta arraigada familia. Carmen Belén López, con una vitalidad que para sí quisieran muchos, destaca la importancia de la guía que ha digitalizado el ente provincial y se pone como buen ejemplo de los buenos ratos que han pasado históricamente las familias almerienses con las chapas, las tabas, los trompos... 

–Una iniciativa entrañable.

–Los juegos tradicionales son un programa que Diputación y la Delegación de Familia llega ejecutando varios años. Antes se hacían en las plazas de los pueblos y esperemos que vuelvan a hacerse así. Durante el pasado verano de 2020 participaron más de trescientos niños. Ahora le hemos dado una vuelta de tuerca para adecuar este programa a la situación que estamos atravesando. Hemos querido pasar estos juegos de las plazas de los pueblos a las casas de cualquier familia.

–¿Qué objetivo persiguen?

–Ha sido entrañable elegir las primeras veinticinco fichas que componen esta guía. Todos los juegos nos parecen fantásticos, pero la guía se iba a hacer demasiado densa. Seleccionamos los que creo que más hemos jugado y que nos parecen que se pueden jugar tanto en las casas como en los patios de los colegios. Son juegos atractivos para los niños y los padres, para que se creen relaciones intergeneracionales. Son juego saludables, que fomentan valores importantes y que sirven para apartar a los niños de las consolas.

–Es una guía vistosa y formativa, que cuenta con vídeos.

–El resultado ha sido bueno, cada juego tiene una ficha para leer y un pequeño tutorial que explica cómo se debe de jugar.

–Una manera de sentirse orgulloso de nuestras raíces.

–Estos juegos son una parte del patrimonio inmaterial que tiene la provincia. Han sido juegos que han pasado de una generación a otra y no queremos que se pierdan. Puede que hayan cambiado los nombres o haya alguna diferencia a la hora de jugar, pero lo importante es que no se pierda la esencia.

–La mejor manera de convertir el sedentarismo es jugando.

–Los Juegos Tradicionales Populares siempre son muy bien acogidos, se desarrollan en muchas plazas de nuestros pueblos y es una manera de juntar a niños, padres y abuelos.

"Recordar y practicar estos juegos sirve para que los niños no estén sólo con el Classroom o el Fortnite"

–¿Cómo lo van a potenciar?

–La hemos colgado en la página de la Diputación. Además, las hemos hecho llegar a todas asociaciones del Consejo Provincial de Familia y se ha disparado por el guasap. No sabría decir ni cuántas familias tienen ya la guía.

–¿Conocían los niños la mayoría de estos juegos?

–Algunos sí se conocen. La comba, los trompos, el chocolate inglés... Otros como las tabas, las canicas o los cromos no son tan conocidos. Mi hijo, por ejemplo, no sabía qué eran las canicas.

"Recuerdo cuando mi madre me regañaba por jugar con las canicas en el pasillo”

–¿A qué jugaba la diputada cuando era escolar?

–Yo jugaba a todo: a las chapas, a las charpas con una pieda, a los cromos, tenía mi lata de canicas, la rayuela, el elástico...

–Son juegos para el aire libre, algo importantísimo ahora.

–Efectivamente. Siempre hemos jugado en la calle, aunque también se pueden jugar en casa. A mí me regañaba mi madre por estar jugando a las canicas en el pasillo.

La diputada, tras la portada de la guía mostrada en un ordenador. La diputada, tras la portada de la guía mostrada en un ordenador.

La diputada, tras la portada de la guía mostrada en un ordenador. / Javier Alonso

–También sirve para distraer la mente, son pasatiempos.

–No estamos en un confinamiento estricto, pero hay colegios o aulas cerradas y la cercanía del virus nos hace encerrarnos. Estos juegos sirven para no estar sólo con el Classroom o el Fortnite.

–A más de una persona mayor se le saltarán todavía las lágrimas al recordar estos juegos.

–Cuando le he enseñado la guía a mi padre me ha recordado cómo jugaban ellos y cómo hacían ellos los trompos, por ejemplo. Nuestros mayores intentan transmitirnos siempre buenos valores y no hay mejor manera de hacerlo que jugando en familia.

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