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Coronavirus Almería

Las residencias de ancianos, búnqueres que no son inexpugnables

  • Las extremas medidas de seguridad e higiene no impiden que el virus se cuele entre sus paredes

  • Pensadas para el contacto y la socialización, su confinamiento ahora es férreo

Una mujer mayor saluda desde su residencia con una lamparilla. Una mujer mayor saluda desde su residencia con una lamparilla.

Una mujer mayor saluda desde su residencia con una lamparilla. / Mariscal

La España actual la levantaron ellos con el sudor de su frente, los callos de sus manos y las cicatrices que todavía perduran en su envejecida piel. Por ello, la sociedad no los va a abandonar a suerte ante un coronavirus que avanza como un tanque por las residencias. Jóvenes y con ganas de comerse el mundo cuando se necesitaba de su vitalidad, ancianos y todavía por carácter guerrero para plantar cara a la peor pandemia que recuerdan varias generaciones.

Padres, abuelos e incluso algún bisabuelo vivían su segunda juventud en las residencias, donde compartían aventuras de juventud con gente de su quinta, jugaban a juegos de toda la vida, como el parchís o el bingo, paseaban y tomaban el sol por coquetos jardines, sin el estrés de la ciudad... Una vida de nuevo socializada, que se ha visto interrumpida de golpe y porrazo sin que apenas les haya dado tiempo a interiorizar que la vida, tal y como ellos la disfrutaban desde la preguerra o postguerra española, ha cambiado por completo.

Almería está sobrellevando esta terrible crisis sanitaria con mucho esfuerzo y sacrificio, lo que está arrojando cifras muy aceptables, tal y como está el país. Sin embargo, hace unos días saltó la voz de alarma cuando se detectaron varios casos positivos y fallecimientos en la Residencia Virgen del Rosario de Roquetas de Mar. Aunque el coronavirus sesgó varias vidas, la rápida intervención de los profesionales para desinfectar y las medidas de seguridad tan extremas que se están aplicando, parece que han atenuado el brote.

Pero, ¿cómo puede entrar el germen en un sitio tan férreamente custodiado? Francisco L. Bretones, jefe de sección de medicina interna del Hospital de Cruz Roja en Almería, y miembro del equipo médico que supervisa la Residencia Ballesol, da algunas de las claves. “Desde un primer momento, en Almería se tomaron medidas muy importantes como restringir las visitas de los familiares, aislar a los ancianos y extremar las precauciones con los trabajadores. Pero son sitios adonde tenemos que acudir médicos, enfermeras, fisios, cocineros, repartidores de comida... Además, no hay que olvidar que las residencias están pensadas para el contacto entre los ancianos para que se sientan como una sociedad, por lo que la mayoría de habitaciones están diseñadas de esta manera”, explica el responsable médico que llama a pensar en algo más que la curva, el pico o la meseta: “En un primer momento nos centramos en que no se saturaran las UCIS, ahora queremos estabilizar el crecimiento de la enfermedad, pero no hay que olvidar que los geriátricos están sufriendo como los que más y por ellos, que son quizás los que tienen mayor riesgo, hay que seguir respetando todas las normas de seguridad e higiene, actuales y futuras”.

La explicación de por qué el dichoso COVID-19 cumple con mayor facilidad su desgraciado objetivo vital en las personas mayores parece obvio. “Su sistema inmunológico está más envejecido y le cuesta reaccionar. Además, suelen tener enfermedades previas que se acrecientan, con el coronavirus o con una gripe fuerte, por ejemplo, y ante las que el cuerpo ya no puede resistir. Las neumonías que crea este virus a esta edad son peligrosísimas”, aclara el doctor Bretones.

Almería es un sitio privilegiado tal y como está la cosa, somos de las provinciales españolas que menos infectados hemos tenido, con un porcentaje similar entre adultos y ancianos, no hay mucha diferencia”, apunta este médico internista, que conoce bien las residencias almerienses y por ello sabe del encomiable labor que están haciendo los profesionales que allí trabajan:“Tengo que agradecer el grandísimo trabajo que hace la gente que trabaja allí, nuestros padres y abuelos no merecen acabar así”. Para ir ganando la batalla recomienda lo mismo que la OMS: “Test, test y más test. Hay que identificar a los positivos, ya sean residentes o trabajadores”. Lástima que el principal pecado capital de España ante esta crisis, su poco material médico y de prevención, no tenga visos de arreglarse. Las peleas políticas, eso sí, al orden del día.

Pasemos ahora del análisis médico al análisis más psicológico. El confinamiento se está haciendo pesado en cualquier hogar español, sobre todo para los niños y los más mayores, que son a los que más les cuesta adaptarse a estos cambios tan bruscos. “El estar encerrados afecta psicológicamente a los que están en mejores condiciones mentales; los que tienen perdida la noción notan menos el cambio de rutina”, y son los profesionales que allí trabajan los que llaman periódicamente a las familias para contarles cómo se encuetran, indica el doctor Bretones.

Cuidados médicos e higiénicos a un anciano. Cuidados médicos e higiénicos a un anciano.

Cuidados médicos e higiénicos a un anciano. / Mariscal

A esa edad, el cerebro presenta ya deficiencias y muscularmente se pueden atrofiar. Por ello, para que los ancianos no terminen por abandonarse al paso de la edad, los trabajadores de las residencias, tratan de mantener viva la llama de la esperanza y la vitalidad. “Han tratado de adaptarse lo mejor posible a esta difícil situación y los sacan a pasear de uno en uno, salen a las puertas de su habitación a cantar, bailar, hacen palmas, hablan... Siempre manteniendo las distancias de seguridad”, como ocurre en el comedor o en cualquier lugar común al que tengan que acceder al cabo del día.

Para mantener la vitalidad de los ancianos, los trabajadores los sacan a las puertas de las habitaciones a cantar, los pasean de forma individual...

Finalmente, con la satisfacción y el orgullo que supone haber atendido a miles de pacientes y haber salvado muchas vidas en todos sus años en la Medicina, el doctor Bretones pone un emotivo punto y seguido a la lucha de España contra este enemigo. “Muchos de los que hoy están en las residencias heredaron un país destrozado por la Guerra Civil y nos dieron una vida y unos años preciosos. Tras tanto sufrir y trabajar, no merecen despedirse de la vida de esta forma tan cruel”. En nombre de todos, gracias doctor.

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