Voleibol

Fuga de otro talentazo almeriense a Alemania

  • La gran campaña de Ana Escamilla la lleva a firmar por el Potsdam, tercer equipo de la Bundesliga

Montaje anunciador de Escamilla por el Postdam. Montaje anunciador de Escamilla por el Postdam.

Montaje anunciador de Escamilla por el Postdam.

Los años inmisericordemente duros de la crisis ya pasaron, pero las secuelas se siguen notando. El camino hacia Alemania, el mismo que recorrían muchos padres en plena postguerra española, sigue abierto desde 2009 y mucha gente busca el salto de calidad a sus curriculum o sus carreras deportivas emigrando al país que simboliza el músculo de la Unión Europea.

La fuga de talentos no se detiene. Investigadores, científicos, profesores, universitarios o deportistas, entre otras profesiones, notan que en España el prestigio y el euro vale menos que en Alemania. Por eso, en cuanto pasa por sus casas el tren con destino hacia tierras germanas, cogen el petate y a viajar. El último gran talento que abandona su patria para triunfar junto a Merkel es la jugadora de voleibol Ana Escamilla.La almeriense, jugadora del Barcelona en la última temporada, ha realizado un año soberbio, con un MVP detrás de otro en cada jornada de la competición femenina. Por eso, en Navidad comenzaron a tocar a su puerta directores deportivos de toda Europa y el Potsdam, tercer equipo de Alemania, se llevó el gato al agua del Río Rin.

“El nivel de la Bundesliga es bastante más alto que el de la Liga Española y eso me va a hacer crecer como deportista y como persona. Es un equipo que este año ha luchado por conseguir el título y perdió en semifinales del play off. El que viene el objetivo es tratar de llegar más arriba”, asegura desde la concentración con la selección española la receptora, que en principio jugará en la misma posición que ha desempeñado en las últimas temporada: “A priori he fichado para jugar en la misma posición, pero luego los clubes tienen sus necesidades y yo estaré encantada de ayudar. Pero insisto, he fichado como receptora, la posición en la que he jugado en el Barcelona”.

Ese salto de calidad le va a llevar a Ana a autoexigirse mucho más que hasta a hora para tratar de hacerse un hueco en una liga exigente y competitiva. “Tengo que crecer como jugadora, aprender de las compañeras y las rivales. Quiero llegar a lo más alto que pueda y sé que para eso tengo mucho que trabajar”, y en buena parte que estudiar para dominar un idioma complicado: “El alemán lo llevo regular [risas], pero allí casi todas las jugadoras somos extranjeras y hablamos en inglés. Este año jugó una catalana, María Segura, y mi entrenador es un canario, Guillermo Naranjo, por lo que voy a poder hablar en español y es una de las cosas que me hizo decidirme”, apunta.

Sin tiempo para festejar el fichaje con su familia, ni tan siquiera para irse unos días a la playa, la receptora hizo sus maletas recién acabada la temporada y se marchó de gira con la selección española. “Llevamos un mes de concentración jugando la Liga Europea, que es un campeonato de preparación para el Campeonato de Europa que tenemos en agosto”, por los que únicamente aprovechará “15 días en julio si los exámenes me dejan” para bajar a Almería y despedirse del calor de su tierra antes de viajar a la fertil Alemania.

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