Polideportivo I Coronavirus En casa también se suda

  • El confinamiento no impide que el deportista aficionado mueva su esqueleto

  • Es trabajo físico para no atrofiarse y una necesaria terapia

La carrera matutina se ve interrumpida en aras de la salud. La sesión de gimnasio se pospone por culpa del coronavirus. La pachanga nocturna no se volverá a organizar hasta que España recupere la normalidad, su día a día. ¿Cuándo? Esto es como una lesión de rodilla, no hay que marcarse plazos, sólo pensar que ya queda un día para volver a la carga.

Con el gimnasio, pasa como con la cama o la taza del váter de la casa de uno. La musica cañera bien alta para elevar la adrenalina; los mensajes de ánimo, muy de Rocky Balboa, colgados por las paredes; el característico olor a sudor, mezclado con productos de limpieza baratos... Éste es el entorno donde el deportista aficionado se aísla durante un par de horas del estrés que provoca la familia, el trabajo o el tráfico, entre otras cosas. Ahora, durante el tiempo que le dé la gana al maldito coronavirus atacar el estado de bienestar mundial, cada vivienda es una olla a presión, en la que el deporte se convierte en una válvula de escape para liberar tensiones.

Hay hogares más grandes o más pequeños, con terrazas y jardín o con los metros mínimos que permite la ley, con algún espacio pensado para el deporte “porsi...” o decorado de forma barroca hasta el más mínimo detalle. Da igual que el suelo sea de parquet o de mármol de Macael, todo está en la cabeza de cada uno y en la motivación. A falta de esterillas, toalla al suelo, las botellas de agua sustituyen a las pesas y los kilómetros de carrera diaria se sustituyen por esprines en la rampa del garaje o por subir escaleras a toda prisa. Más rápido incluso que cuando suena el móvil en el piso de arriba. Y el toque final de este gimnasio casero improvisado es la música de fondo: la canción de los dibujos animados que están viendo los niños.

Así da gusto sudar. Flexiones, abdominales, sentadillas, burpee, skipping, ejercicios isométricos... Al final uno acaba chorreando de sudor y con el estómago rugiendo, porque empieza a oler el agradable aroma de la cena, que procede de la cocina.

Hay manuales, clases a través de las redes o basta con repetir los ejercicios del gimnasio

No hace falta haber estudiado INEF ni ser el preparador físico del Real Madrid para mover el esqueleto en estas situaciones. Todo lo que sea quemar una caloría, libera endorfinas y sirve para olvidarse durante un rato del grupo vecinal del guasap, en el que hay médicos, biólogos, virólogos, integrantes de la OMS... Todos saben de todo y opinan como catedráticos de esta pandemia. Para evitar el colapso de las neuronas entre tanta idea catastrófica, nada mejor que el cosquilleo doloroso del cuádriceps, el abdominal o el tríceps.

En Almería, ese grupo de irreductibles galos que se resiste a que sus músculos se atrofien en el sofá, abogan por el #YoMeQuedoEnCasa, eso sí, haciendo deporte. Con tutoriales como los del gimnasio almeriense Vida04, gracias a clases online como las del gran español maratoniano Chema Martínez, o sencillamente recordando los ejercicios que hacían en aquellos días en los que apetecía más quedarse en casa que salir a la calle, centenares de deportistas aficionados superan esta crisis con la sonrisa con la que siempre se acaba cualquier actividad deportiva.

“Es una situación nueva, pero hay muchas cosas que se pueden realizar dentro de casa, como ejercicios diversos de tren inferior, superior, rodillo... En estos días, más que nunca hay que tener concienciación ciudadana y con la ayuda de todos vamos a ganar esta carrera. #YoMeQuedoEnCasa”, escribe por guasap Kike Dacal, un gallego maratoniano, que trabaja como abogado desde hace años en Almería. El presidente del Poli Almería, Lito Garay, suda la camiseta en el campo o en el salón. “El encierro me agobia bastante, puesto que por mi trabajo tenía mucho contacto con la gente. El hacer algo de ejercicio me alivia y me desestresa”.

Finalmente, uno que realmente vive de que los demás hagan deporte, como es el caso de Juan Pomedio, entrenador de Vida04, está haciendo todo lo posible para que sus pupilos no le echen de menos. “Tenemos que tener tranquilidad, aprovechar el tiempo para leer, hacer un poco de ejercicio físico y lo que se pueda hacer en casa. Pero lo más importante quedarse es respetar las normas”. Pues eso, #YoMeQuedoEnCasa dispuesto a sudar la gota gorda.

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