¿Qué preocupa a las empresas de Almería? Los costes laborales y la burocracia, grandes frenos

Asempal presenta los resultados de un estudio que desgrana las barreras que condicionan la gestión diaria, la inversión y la creación de empleo

Asempal suma a las estaciones de servicio para fortalecer el tejido empresarial de Almería

Asempal presenta los resultados del 'Pulso de prioridades empresariales 2026'. / DIARIO DE ALMERÍA

La Confederación Empresarial de la provincia de Almería, ASEMPAL, ha presentado los resultados del 'Pulso de prioridades empresariales 2026', una consulta a empresas asociadas de distintos sectores de la provincia cuyo objetivo es identificar tendencias y prioridades del tejido productivo y convertir la percepción empresarial en una hoja de ruta clara y priorizada.

Esta iniciativa, que Asempal actualizará periódicamente para medir la evolución de las preocupaciones empresariales, se enmarca en la estrategia de escucha activa que impulsa el presidente de la Confederación, Cecilio Peregrín, con el propósito de reforzar la defensa de las empresas almerienses.

Las empresas consultadas coinciden en un núcleo de barreras que destacan por su intensidad y condicionan la gestión diaria, la inversión y la creación de empleo.

Los frenos del día a día

El bloque de gestión empresarial refleja una concentración muy intensa de preocupaciones, entre las que se encuentran los costes laborales y las cargas fiscales se sitúan a la cabeza. En torno a dos de cada tres empresas los califican de impacto alto. Se perciben como especialmente difíciles de asumir en las empresas pequeñas y medianas: "Se están comiendo los escasos márgenes”, trasladan. Esta percepción se alinea con datos de la OCDE, que señalan que en España las empresas asumen el 74,6 % del total de las cotizaciones sociales recaudadas, situando esta carga entre las más elevadas del entorno europeo. Asimismo, destaca la dificultad para encontrar mano de obra se consolida como freno al crecimiento en sectores intensivos en personal. También preocupan los cambios normativos, la burocracia y la sobrecarga regulatoria son otras barreras que alimentan la inseguridad jurídica y multiplican las cargas administrativas, generando una sensación de incertidumbre ante nuevas obligaciones y procedimientos.

El absentismo laboral aparece como un problema estructural que condiciona la actividad empresarial. Calificado de alto impacto, las empresas lo identifican como un “coste oculto” que incrementa costes y complica la planificación y la prestación de servicios y la producción, con especial incidencia en empresas medianas y grandes.

Emergen también barreras como la competencia desleal y la economía sumergida, con peticiones de “inspecciones para los ilegales, no para los de siempre”. Junto a ello, aparecen los costes energéticos, el exceso de cargas documentales en licencias y autorizaciones y la demora de plazos por las administraciones.

Agua y conectividad, asignaturas pendientes

En el plano territorial, el agua aparece como prioridad crítica, para sectores especialmente expuestos, como el agroalimentario, Turismo e Industria, con sensación de incertidumbre y vulnerabilidad por los retrasos en obras y trámites y la falta de garantía en disponibilidad.

La conectividad aérea, por coste y frecuencias, se configura como una barrera de carácter transversal por su impacto en la movilidad empresarial. A continuación, se sitúa la demanda de infraestructuras ferroviarias (AVE-Corredor Mediterráneo), que condiciona la competitividad de sectores exportadores y de servicios.

Las empresas también señalan la necesidad de reforzar la red eléctrica (capacidad de conexión, y calidad de suministro) y la conectividad digital por la existencia de “zonas de sombra” en áreas menos urbanas que dificultan operar con normalidad. La seguridad gana peso en explotaciones y polígonos, con preocupación por la seguridad de mercancías en transporte y logística.

Con estos resultados, ASEMPAL elaborará un documento de prioridades y propuestas que trasladará a las administraciones y las principales formaciones políticas.

Las empresas almerienses, además de señalar barreras, expresan una convicción compartida: Almería tiene potencial para crecer en economía y bienestar, y el tejido empresarial está dispuesto a seguir invirtiendo y creando empleo si se avanza en un marco más estable, ágil y competitivo. “Queremos crecer; necesitamos que nos dejen trabajar”, resume el sentir de numerosas respuestas recogidas.

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