¿No le gusta a Rubi?
¿No le gusta a Rubi?
Estamos en días de vacaciones para los más pequeños y para la gente menuda. Es Navidad y me llama la atención que, a diferencia de otros equipos, el Almería no abre sus puertas de par en par para compartir ese rato con la gente, sentir ese cariño mutuo y esas ganas de ver a sus ídolos de cerca. Estoy convencido de que serían muchos los aficionados que estarían encantados de pasar un rato viendo el entrenamiento, pero por las razones que desconocemos, no lo hace. ¿Será decisión del club? ¿Será idea de Rubi? No lo sabemos. El otro día, La Rosaleda, hasta arriba de gente. Qué envidia. Un Almería que vuelve al trabajo con muchas tareas por delante, como es la de reforzar el equipo, aunque haya voces en contra de ello, como Baptistao. Al brasileño lo escuchábamos hacer un par de semanas y, cuando se le preguntaba al respecto, afirmaba que si bien la temporada pasada sí que el equipo necesitaba retoques, esta no, cuando a gritos, y desde que arrancó la Liga, más de uno clama porque llegue un nueve a esta plantilla, ya que las apuestas que hizo el club, como son los casos de Soko y Thalys, pues como que no han rendido como se esperaba. El primero un gol, en la Copa, y el segundo, dos. Un más que pobre balance para dos jugadores en los que el Almería depositó una gran esperanza que hicieran olvidar a Luis Suárez y que, por ahora, están pasando con más pena que gloria. A todo esto, resolver la situación de Koné, del que no se sabe nada, y de Robertone, que se ha pegado un arranque de la temporada que a buen seguro no lo desea para nadie. Ah, y el retorno de Édgar, devuelto desde Croacia porque no cuentan con él.
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