Libertad Quijotesca

Muros pedrorianos

El sectarismo es un muro atroz. La sinrazón se apropia de la política.

¿qué es la vida sin sentido del humor? Afrontar, conllevar e incluso llegar a superar las perores realidades de la vida, resulta mucho más complicado sin el humor. La comedia y la sátira son bálsamos, herramientas que nos ayudan a vivir. También a buen morir, para lo cual hay que comprometerse con la vida. Nada hay más trágico, decadente, que estar muerto en vida. Las ambiciones por el poder y desde el poder, no solo producen tragedias, horror y devastación. También resultan una fuente inagotable de tramas para la comedia y la sátira. Se pueden escribir en verso o en prosa. La ironía es uno de sus mejores condimentos. Es natural que el Minotauro responsable del poder ejecutivo en España afirme en su discurso de embestidura “Estamos eligiendo algo muy importante: o bien alzamos un muro ante estos ataques recurrentes a los valores de la España democrática y también constitucional, o bien le damos salvoconducto a la derecha reaccionaria”. Después de todo, el Minotauro vive encerrado en un laberinto. Muros intrincados de los que es difícil salir. Llamativos los méritos de los ministros pedrorianos de los que se ha rodeado. Artífices para levantar los muros donde pretenden encerrar nuestra Nación, democracia y ciudadanía. ¿Muros? Entonces recordé una de las grandes películas de la historia del cine. Brillante, mordaz y trascendente sátira política obra de Billy Wilder. Uno, dos, tres (1961) Wilder es uno de los grandes directores de toda la historia del séptimo arte. No es perfecto, pero quizás nadie ha estado tan cerca de serlo como él. Claro que, esa es otra historia. La trama de la película transcurre en Berlín durante la Guerra Fría. El señor McNamara es el jefe de ventas de una multinacional de refrescos de cola. Recibe el incomodo encargo del dueño de la compañía de cuidar de su díscola hija, que viaja por Europa. El 13 de junio de 1961 se iban a rodar las escenas donde varios de los protagonistas del film cruzaban la Puerta de Brandeburgo. Cuando llegaron, se encontraron con el acceso cortado con alambre de espino por las autoridades de la RDA. Una de sus memorables escenas: “Luego todo el mundo está corrompido-No conozco a todo el mundo-Más valdría liquidar a toda la raza humana y empezar otra vez en el caos-No lo tomes así hijo, un mundo que fue capaz de crear el Taj Mahal, a William Shakespeare y la pasta dentífrica, algo bueno tendrá”.

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