Manzanilla?de Jumilla

05 de mayo 2025 - 03:09

Hemos empalmado la Semana Santa con el puente del primero de mayo y las cruces. Así no hay manera de que la hostelería salga de la tremenda temporada baja que la aflige. A pesar de eso, inasequible al desaliento, sigo intentado conocer los bares y restaurantes nuevos. Un detalle muy extendido es el visible aumento de la iluminación en los locales, nuevos o renovados. Y no sólo en los de hostelería: en la farmacia de mi barrio ya no me puedo quitar las gafas de sol cuando entro.

Como también aumentan los tamaños de cristaleras y ventanas, todos los negocios son un puro escaparate. Pero vamos a lo nuestro. De momento no tengo nada que recomendar vivamente, pero sigo catando. Apenas he anotado algunos detalles negativos que no dan para una crítica generalizada, pero sí para unas anécdotas que alivien el jodío lunes que suele seguir al plácido domingo.

Tres de ellas giran alrededor de la manzanilla que, como fiel adicto, pido siempre en los sitios nuevos. En dos de ellos me sirvieron “Muyfina”, la manzanilla más joven y barata –menos de 5 euros la botella- de la bodega Barbadillo. En uno, recién abierto en la calle de las Tiendas, me cobraron la copa a 3,50, y en el otro, un local de cierto nivel que ha contenido diferentes negocios, 4,50. Este último precio es el mismo que cobran en Nuestra Tierra por la copa de Maruja, una manzanilla con ocho o nueve años de crianza y que cuesta más del doble que la Muyfina. Esa misma noche me acerqué a una cruz de mayo y pedí mi consabida bebida. El que vendía los tiques (horrible costumbre, por cierto) me dijo que la que tenían era “manzanilla de Jumilla para los rebujitos”. Me acerqué a la barra y vi dos “bag in box”, uno de vino tinto y otro de blanco, ambos jumillas.

Es divertido, pero tampoco hay que echarle cuentas a unos chicos no profesionales que estaban sacando unas perras para su cofradía. Al de la Muyfina a precio de Maruja sí se lo critiqué porque, además, aunque pedí tapas pequeñas porque no quería comer mucho, me endosó un bollo con un chorizo criollo y un filete de atún y, sin avisarme previamente, me cobró sendos suplementos de uno y dos euros.

Como acaban de cambiar de personal y de carta, iré alguna vez más antes de formarme una opinión. Será cuando pase la Semana Flamenca de El Taranto pero antes de que se meta otra “temporada baja” hostelera con el inicio del verano.

stats