A la luz del día
Antonio Montero Alcaide
Verdades absolutas
Así va el AVEegona el ministro de trenes y hombre fuerte de Pedro Sánchez a la hora de lanzarlo contra la oposición: Óscar Puente. Si el Ave viniera por mar, el señor Puente diría que “a toda vela, y con el viento de popa”. ¿A qué sí, señor ministro? Y no es de extrañar que en estos momentos venga a toda máquina. El problema, señor Puente, es que no sabemos la velocidad que el motor de esa máquina que lo trae pueda desarrollar. Lo mismo viene a toda máquina, sí, pero tirada por bueyes, y va a tardar lo suyo.
Las máquinas se rompen, señor ministro, y lo vemos en sus trenes, que a veces llegan tarde, en otras ocasiones tienen que traer a los viajeros en autocares. La velocidad de ese a toda máquina de la que nos habla, depende, como es natural y es usted consciente de la potencia de la máquina que lo traiga, de si tiene combustible suficiente, e incluso de la velocidad que usted y su equipo quiera imponerle durante el trayecto. Parece que el cruzar Lorca puede paralizar la velocidad de la máquina. ¿No lo cree así?
En casa hay dos coches, los dos pueden ir a toda máquina, pero el 107 no pasa de los noventa, mientras que el 308 supera los ciento veinte que permiten las autovías. Si el Ave que nos trae a Almería viene en el primero, es evidente, aunque lo haga a toda máquina, que va a tardar más que si lo hace en el segundo. Por lo que ese “a toda máquina” que nos anuncia, no nos sirve a los pacientes almerienses que andamos esperando el Ave desde el lejano 2005, y que vienen escuchando sus promesas, sus fechas y sus deseos, así como los titulares que nos ofrece la prensa desde que usted se hizo cargo del ministerio. Me uno a las quejas de la Mesa de Tejada sobre lo que puede ocurrir con las obras en Despeñaperros, y que puede suponer corte del tráfico viario con Almería. No, señor ministro del caballo de hierro, lo de “a toda máquina” en su departamento no deja de ser una sobreactuación por su parte, pero tiene la suerte de que los medios la recogemos como si fuera agua de abril, que este año, justo es reconocerlo, ha llegado para dar verdor a nuestros campos, cerros y montañas, esos por los que algún día, y esperamos que, siguiendo su “a toda máquina”, el Ave se asome por estas tierras. Mientras, nos puede seguir bombardeando generosamente con titulares, se los recogeremos, pero sepa que es poca la credibilidad que tiene entre los ciudadanos de esta provincia.
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