Miguel Ángel, siempre en nuestra memoria

23 de febrero 2026 - 03:09

Comenzaba a pensar qué escribir, que estuviese relacionado con este tiempo litúrgico de la Cuaresma, especialmente, de las Hermandades penitenciales y Cofradías de nazarenos. Pero, visualicé con inmenso dolor la página en el Facebook de la entidad Asalsido-Down Almería, cuya sede social está en la calle José Morales Abad, por la cual, al menos, al menos, transito todos los días, tardes y noches.

Por esta calle, el Jueves Santo, día del Amor fraterno, pasa el cortejo pasionista de la Hermandad del Encuentro desde la Iglesia de San Antonio de Padua. Si, sentí el dolor del creyente al leer el fallecimiento de nuestro querido Miguel Ángel Pérez, quien pertenecía al Centro Ocupacional y fue uno de los primeros socios de esta loable y plausible institución tan almeriense.

La gran familia Asalsido siente profundamente la partida de una persona que regalaba alegría constante y una forma única de estar en el mundo. Su sonrisa, su cercanía y su luz permanecerán para siempre entre nosotros. Acompañamos con todo nuestro cariño a su familia así como a quienes tuvieron la providencial suerte de compartir la vida con él su alegría, así como, sus diseños pictóricos o gráficos impregnados con su eterna sonrisa y que tantos recuerdos deja en toda la comunidad educativa de Asalsido.

Entre los cientos de mensajes, todos ellos de contenido afectivo, cariñoso, con ternura, expresaban un adiós con un abrazo cálido y reconfortante a toda la familia y amistades, indicando que con su sonrisa imborrable nos enseñaba la verdadera y auténtica bondad del ser humano, mandándole un beso a una nueva estrella que se une al transcendente cielo para que desde allí, desde la eternidad del Creador de la naturaleza, siga rezando por nosotros y nosotros, desde este angular terrenal, oremos también por él para que alcance con su sonrisa entrañable y contagiosa alcance el Paraíso y siga viviendo entre su familia, amistades y toda la comunidad académica de Asalsido.

Cuando escribes desde los sentimientos del corazón poco más se puede decir de Miguel Ángel, que siempre estará en nuestra memoria. Descansa en paz, Miguel Ángel. Teniendo fe en la esperanza cristiana, que la muerte con ese adiós dolorido no es el final del camino, al igual que en Betania, porque confiamos en Tú palabra de que le has devuelto a la vida y le has llevado a la luz de la prometida resurrección del cuerpo y del alma para que sea feliz con Dios sin sufrimiento ni morir. Paz y Bien, Ánimo y Adelante.

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