A la luz del día
Antonio Montero Alcaide
Populismos
Palacio de la Moncloa. Exterior. Día. 9 de la mañana. Sale el presidente y con su característico garbo camina hacia el atril situado a escasos metros de la puerta. Numerosos periodistas avisados apenas una hora antes le esperan con expectación: ¿qué es lo que dirá en esta comparecencia sorpresa? El presidente, gesto serio, saluda a los asistentes. “Buenos días a todos y a todas…”. A continuación centra su mirada en el papel que ya estaba en el atril y comienza a leer una declaración institucional: “Puente (pausa y carraspeo)… Puente… (otra pausa y mirada grave a la prensa)… Puente es cojonudo, como Puente, no hay ninguno. ¡Muchas gracias!”. “¡Presidente, presidente!”, grita un plumilla, que sabe que estas comparecencias son sin preguntas, pero por si cuela, “¿lo podría cantar?”. Pero Sánchez ya se ha dado la vuelta y está a punto de entrar en el edificio.
Bueno, esto aún no ha ocurrido, pero no me extrañaría que ocurriera cualquier día dado el nivel del personaje y cómo encumbra a su ministro de Transportes y, sobre todo, dado el nivel de esta sociedad. En todo caso, lo que sí podría hacer el Ejecutivo es meterlo como una moción en la parte del decreto ómnibus troceado ahora para lo de las pensiones. Hay que subirlas, sí, pero al mismo tiempo los diputados tendrían que aprobar esta moción institucional. Tampoco sería tanto, nada que ver, como se pretendía en el primer intento, con lo del escudo social a cargo de los propietarios, no del Estado. A la del gran berrido (con e, no con a, e de estrés o de enajenación, eso tendrían que dictaminarlo los especialistas), no le afectaba, pues ella sólo tiene un modesto techo en Galapagar para ir viviendo. Pero algunos jubilados que poseen dos mansiones, una en la que residen, de 70 metros, y otra de 60 que destinan al alquiler para complementar su pensión, y que son unas auténticas ‘sanguijuelas’, como diría Belarra, la compi de la del berrido, tenían miedo de que el inquilino se declarara vulnerable y dejara de pagarles las mensualidades. ¡Asquerosos fascistas que disminuyen la oferta de viviendas en alquiler para joder al gobierno progresista! Ahora se subirán las pensiones pase lo que pase con los desahucios, pero no sería gratis si el Gobierno introdujera esa moción. “Pero… ¡pero eso sería todo lo contrario a una reprobación del ministro!”. Coño, Feijóo, no empecemos, tampoco habría que sacarlo a hombros del hemiciclo.
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