La cuarta pared

La plaza “de la” Catedral

Da igual si antes era una iglesia, un cine o un mercado, lo importante es que las personas se sientan cómodas en su interior

En un pequeño pero precioso pueblo del interior de Andalucía se encuentra la única iglesia construida encima del cauce de un río de toda Europa. Se trata de la Iglesia renacentista de Santa María en Cazorla, situada en un entorno natural idílico, protegida por las imponentes paredes de las montañas de Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, que parecen abrazarla como una madre agarra a su recién nacido para que no se desnuque el cuello. Sin embargo, esta interesante construcción sí que sufrió un percance antes de tan siquiera ser terminada “como Dios manda”. Una terrible tormenta e inundación en 1694, derribó parte de los trabajos realizados hasta la fecha y dejó en ridículo la importante obra de ingeniería que canalizaba el río Cerezuelo por debajo de la iglesia mediante un sofisticado sistema de bóvedas.

Tras un último intento de reconstrucción, el edificio quedó totalmente abandonado debido a una serie de incendios causados por los franceses en 1811 y que afectaron a una gran parte del pueblo. Así que, a día de hoy, lejos de ser una iglesia al uso, nos encontramos con unas ruinas más cercanas al foro romano que a la parroquia de nuestro barrio. Apenas podemos apreciar el ábside y una de sus torres terminada. El resto son las simples trazas de lo que algún día los cazorleños soñaron en construir. Eso sí, se siguen manteniendo en pie parte de sus cuatro paredes que contienen un espacio abierto al cielo en un enclave asombroso a la vez que peculiar. Lo que hace de estas ruinas una verdadera joya urbana.

Nunca hubiera imaginado que si le quitas la puerta y la cubierta a una catedral, se convertiría inmediatamente en una plaza pública. Y eso es lo que le ha sucedido a Santa María. Actualmente es un lugar donde los niños corretean, los habitantes de Cazorla se sientan en la base de sus pilares para ver el sol caer y donde miles de turistas pasean asombrados esperando su turno para el tour guiado por las catacumbas por donde sigue discurriendo el río. El urbanismo es una de las pocas cuestiones arquitectónicas verdaderamente orgánicas, donde el tiempo pone a cada uno en su sitio, dejando ciudades planificadas totalmente desiertas y en desuso y a ruinas de cuatro piedras como verdaderos ejes neurálgicos repletos de vida. Al final, una plaza siempre es un espacio abierto pero contenido, situado en un entorno urbano, da igual si antes era una iglesia, un cine o un mercado, lo importante es que las personas se sientan cómodas en su interior.

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