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No quieras ser eco-guay

Otra aberración que destruye el medio ambiente es la compra compulsiva de prendas de vestir y calzado

Un día como hoy, mientras se juega aún la partida del "risk" electoral, buscándose encajar las piezas de mando y gobierno en el tablero político, sepamos que se celebra el Día Mundial de los Océanos. Y lo destaco porque escuchamos decir a Pedro Sánchez, al que será en próximas fechas nuestro Presidente del Gobierno -salvo hecatombe mesiánica-, que uno de los cuatro pilares de su legislatura será el ecologismo (la transición ecológica). Me pregunto si no será otra monserga de gobernante, o si realmente ofrece un halo de esperanza para los aún crédulos en el asunto.

¿Por qué? Porque siempre nos llenamos la boca y propugnamos la defensa de la naturaleza y la preservación del medio ambiente, pero, ni la mayoría sabe lo que es la naturaleza, y apenas nadie defiende ni preserva el medio ambiente. El "homo urbanita" que manda en nuestro mundo, la antítesis del "campestris", solo conoce el exacerbado e insensible consumismo que genera actualmente el bienestar del capitalismo. Es egoísta, individualista, ajeno al bien común por sacrificio. Sus consecuencias ya las estamos padeciendo y, aún peor, lo que queda por venir. Entre causas y secuelas, hablemos, por ejemplo, del plástico. Quién no ha visto pulular desangelado por el suelo de la calle muchas botellas, bolsas, vasos, pajitas, envases, o pedazos del puñetero plástico ¿Origen? Entre otros, el supermercado al que usted va y le obliga, por narices, malgastar ese plástico para todo, y sin alternativas. Quién no ha ido a un McDonald´s o Burger King a comprar un menú infantil y te endosan un juguete que, en cuestión de cinco segundos, se usa y tira, todo por un inútil e indecente reclamo publicitario.

Otra aberración conductual que está destruyendo el medio ambiente es la compra compulsiva de prendas de vestir y calzado. Tiene lugar por la dictadura de la moda, y los precios irrisorios de la misma, permitidos por la explotación de mano de obra y la sangría de nuestros recursos naturales.

Todo lo anterior debería parecernos obsceno, deplorable y asqueroso moralmente. Mucho "like" en redes sociales, mucha camiseta con enseñas "eco-guay", mucho selfi en la montaña, y mucha más gilipollez digital, pero en esta falsa modernidad nadie hace nada real y eficaz para salvar esta situación de crisis medioambiental y, al final, la salud de todos nosotros. Nadie. Cuan hipócritas, ignorantes y estúpidos podemos llegar a ser.

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