El relato falaz de los zurdos

23 de febrero 2026 - 03:09

El presidente de nuestra Nación tuvo a bien hacer recientemente en sede parlamentaria un alegato a favor de los comunistas ibéricos (portugueses y españoles) por su lucha por la democracia. Según nuestro presidente, unos comunistas ibéricos alejados de los de otras latitudes geográficas que sí lucharon ciertamente por laminar la democracia, como si la ideología comunista se aplicase de distinta manera según el lugar. Y todo ello para demonizar los acuerdos a los que pueda llegar el PP (el ganador de las últimas elecciones generales) con la considerada “extrema derecha” VOX, y poner en valor sus propios pactos con los comunistas de la extrema izquierda de SUMAR y PODEMOS, puesto que para él es legítimo, democrático, pactar con los comunistas en sus distintas versiones, pero no con los nostálgicos del franquismo que supuestamente representa VOX (tercera fuerza política). Ya desde su llegada al poder en 2018, levantó un “muro” ideológico para aislar a VOX y, por si acaso, también al PP, de tal manera que sólo quedaban dentro del “muro” todas las fuerzas de extrema izquierda e independentistas (incluidas irónicamente las de derechas).

Una verdad a medias es una mentira, que es lo que dio a entender el presidente, puesto que la ideología comunista es la misma aquí, en Pekín, en Caracas o en Moscú. Ciertamente, los comunistas españoles lucharon contra el franquismo, de hecho fueron la principal fuerza de resistencia (por no decir la única), pero lo que no sabemos es lo que hubiera ocurrido si en el 39 hubieran ganado ellos, pero ya se encargó de evitarnos ese mal gusto el coronel Casado, impidiendo que la España republicana se convirtiese en una colonia soviética.

En general, podríamos definir al comunismo como un sistema político basado en la lucha de clases y la propiedad común de los medios de producción. Nació para hacer frente al capitalismo y las desigualdades socioeconómicas del mercado derivadas de la distribución de la riqueza y la propiedad privada, puesto que todo ello genera supuestamente una brecha entre clases sociales, frente a la que pretenden la abolición de la propiedad privada de los medios de producción para eliminar la división entre pobres y ricos. El referente en nuestra Nación, el Partido Comunista de España (PCE), tal y como se define en su web oficial, se reafirma en este sentido proponiendo la transformación revolucionaria de la sociedad y de sus estructuras políticas, mediante la articulación de un bloque social alternativo organizado en torno a la clase trabajadora y los sectores populares, aspirando a la toma del poder político, el control de la actividad económica y la superación del sistema capitalista, con la mirada puesta en la construcción del socialismo en el Estado español como contribución a un socialismo mundial que signifique la emancipación del género humano.

Así mismo, Izquierda Unida se define, según también su web oficial, como un Movimiento Político Social y Cultural de carácter anti-capitalista cuyo objetivo es transformar el sistema capitalista económico, social y político y superar el patriarcado, en un sistema socialista fundamentado en los principios democráticos de justicia, igualdad, libertad, solidaridad, internacionalismo, democracia participativa respeto a la naturaleza y organizado conforme a un Estado Social y Democrático de Derecho republicano, laico, federal, plurinacional y solidario. PODEMOS y SUMAR no dejan de ser movimientos asamblearios con los mismos objetivos que los anteriores partidos.

Es evidente que para alcanzar sus fines, estos movimientos necesitan las herramientas que les proporciona nuestro sistema democrático como vía pacífica para llegar al poder; pero basta con mirar a Venezuela para certificar lo que ocurre cuando alcanza ese poder, dónde acaba la división de poderes, la propiedad privada, la libertad de prensa, etc….

Estas fuerzas comunistas no ocultan sus objetivos, siendo estos en sí contrarios a nuestro actual Estado de Derecho, en el que no creen. Como dice nuestro refranero, “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, es decir, la apariencia externa no cambia la verdadera esencia.

Por eso, las palabras del presidente en sede parlamentaria no dejan de ser un relato falaz (embustero, falso) de la realidad de los zurdos (extrema izquierda), sus socios en el gobierno, que defienden una ideología, la comunista, condenada y equiparada al nazismo por el parlamento europeo (Resoluciones 1484/20026 y 2819/2019).

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